Argentina registra un aumento acelerado de casos de tiña de barbería, una infección fúngica que se transmite por herramientas sin desinfectar en barberías y peluquerías.
En los últimos meses, Argentina experimenta un crecimiento exponencial de casos de tiña de barbería, una infección causada por el hongo Trichophyton tonsurans y asociada principalmente al uso de máquinas, peines y navajas mal desinfectadas en barberías y peluquerías. La Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) emitieron alertas ante el aumento sostenido de contagios, especialmente entre hombres y adolescentes.
¿Qué es la tiña de barbería?
Se trata de una infección que afecta el cuero cabelludo y provoca picazón, descamación y áreas de pérdida de cabello. Su transmisión ocurre por contacto directo con herramientas contaminadas o superficies donde hubo contacto con un paciente infectado. La enfermedad encuentra su principal foco en barberías con protocolos de higiene deficientes.
Por qué aumentaron los casos
Los especialistas atribuyen el incremento a la falta de desinfección adecuada de los elementos de uso común. Cuando un cliente infectado se corta el cabello, los hongos quedan adheridos a máquinas, cepillos y peines. Si no se esterilizan correctamente, esos elementos actúan como vehículo de contagio para el siguiente cliente.
Síntomas y tratamiento
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Picazón intensa
- Descamación del cuero cabelludo
- Zonas de calvicie de distintos tamaños
El tratamiento suele combinar shampoos antimicóticos con medicación oral, pero la recomendación es consultar a un dermatólogo para un diagnóstico certero y un tratamiento ajustado a cada caso.
Cómo prevenir el contagio
Para reducir el riesgo, los especialistas recomiendan:
- Asegurar la desinfección entre cada cliente de máquinas, peines, navajas y tijeras
- Utilizar toallas descartables o de uso personal
- Capacitar al personal de barberías en normas sanitarias
- Evitar acudir a locales que no cumplan protocolos visibles de higiene
La clave, remarcan, está en la prevención, ya que la transmisión es altamente evitables con prácticas sanitarias básicas.