La profesora e investigadora comparte más de 20 años de trabajo sobre las raíces culturales del litoral argentino, en una propuesta con música, danza y reflexión.
Esta noche, miércoles 8 de octubre a las 20 hs, el Centro Cultural Municipal de Avellaneda será sede de la presentación del nuevo libro de la profesora Claudia García, una reconocida investigadora del folclore argentino. La obra —realizada junto a Enrique Antonio Piñeiro, destacado docente e investigador de Corrientes— aborda las danzas tradicionales, la vestimenta y las costumbres del litoral, rescatando expresiones que forman parte de la memoria colectiva de la región.
El evento cuenta con el auspicio del Municipio de Avellaneda y el apoyo del diputado Dionisio Scarpín, quien solicitó especialmente la difusión de esta actividad cultural abierta a toda la comunidad.
“Rescatar lo nuestro también es una forma de identidad”
En diálogo con Sergio Reynoldi en Radio Ideal, García explicó que el libro recopila más de dos décadas de investigación sobre la influencia de las culturas nativas y afrodescendientes en las danzas del litoral. “El primer capítulo hace un rescate de la importancia afrodescendiente en nuestra música, por ejemplo el toque Congo, que aún resuena en el chamamé, aunque durante mucho tiempo fue ignorado”, destacó.
La autora recordó que muchas danzas “solo aparecen en contextos festivos muy puntuales, como la charanda de Pedrado o las celebraciones del Cambacúa”, y que el libro busca devolverles visibilidad y reconocimiento dentro del patrimonio cultural argentino.
La ropa también cuenta historias
Otro de los capítulos más atractivos se dedica a la vestimenta tradicional, con una mirada antropológica sobre la vida cotidiana y los recursos disponibles en cada época. García relató que “antes de la inmigración europea, las telas eran escasas; se usaban lienzos, algodones y hasta bolsas de harina para confeccionar la ropa. Las mujeres tenían uno o dos vestidos, que se heredaban entre hermanas y madres”.
Con la llegada de nuevas telas desde Europa, comenzaron los cambios en la moda rural, aunque —como explicó la profesora— “la pollera larga, los colores tierra y los bordados a mano se mantuvieron como símbolo de identidad durante décadas”.
La danza como espacio de encuentro
Más allá del aspecto histórico, García resaltó el valor social y democratizador de la danza: “No importa de dónde vengas, ni si sos el dueño del campo o un peón. Bailar siempre fue una forma de encuentro, de igualdad y de alegría compartida”.
También abordó el rol de la mujer en el ámbito rural, subrayando que “las mujeres del litoral siempre fueron trabajadoras, formadoras y valientes. Lejos de la imagen pasiva, eran quienes sostenían el hogar, enseñaban música y participaban activamente de la vida comunitaria”.
Una noche para aprender y disfrutar
La presentación incluirá además un taller interactivo y exhibiciones de danza a cargo de grupos de Avellaneda y Reconquista, que mostrarán distintas formas de interpretación de los bailes tradicionales que aún siguen vigentes.
“Vamos a ir bailando, disfrutando y reflexionando sobre lo que somos. Este libro es una invitación a reconocer y valorar nuestra herencia cultural”, concluyó Claudia García.