En medio de un ambiente que debería ser formativo y de disfrute para los más chicos, la violencia volvió a empañar una jornada de fútbol infanto-juvenil en la Liga Reconquistense. La árbitra Constanza Pellegri, con 12 años de trayectoria, fue protagonista de un lamentable episodio en el que familiares de un jugador ingresaron al vestuario con actitudes agresivas tras un partido disputado en cancha de Racing.
“Fue una jornada larga, con varias categorías. El episodio ocurrió tras el partido de cuarta división. Ganó un equipo por amplia mayoría y, cuando nos dirigíamos al vestuario, una mujer —ajena al cuerpo arbitral— ingresó al lugar de forma eufórica, alzando la voz. Le comuniqué que no podía estar ahí, y en ese momento apareció un hombre que también se sumó con agresividad. Por suerte, en la terna éramos dos mujeres y un hombre; si no fuera por él, no sé cómo hubiéramos controlado la situación”, relató Pellegri.
Más tarde pudo saber que se trataba de los padres de un jugador que había participado del partido. “Estaban disconformes con el resultado y me hacían responsable de una supuesta lesión de su hijo”, agregó.
“No es la primera vez que pasa algo así, pero sí a este nivel”
Constanza aclaró que, si bien no sufrió lesiones físicas, la situación fue muy violenta y preocupante. “Esto deja una lección importantísima. En categorías donde los chicos son protagonistas, donde el objetivo es aprender, divertirse, compartir, ver a adultos actuar así es doloroso. Tenemos una responsabilidad enorme como adultos”, remarcó.
Además, subrayó el impacto que tienen estas actitudes en los chicos: “Los niños nos ven más de lo que nos escuchan. Muchos padres exigen como si sus hijos estuvieran jugando una final del mundo. Está perfecto tener sueños, pero hay que dejar huellas bonitas en el camino”.
El rol del árbitro, la preparación y el respeto
Pellegri compartió que comenzó su carrera arbitral a los 17 años, tras dejar de jugar al fútbol, y desde entonces ha dirigido desde infantiles hasta primera división. “En infanto adopto una identidad distinta. Ahí explicamos más, buscamos dialogar. En primera se aplica el reglamento con mayor firmeza. Se espera que todos entiendan su rol. Pero en todas las categorías, lo más importante es el respeto”.
También hizo hincapié en la preparación: “Ser árbitro no es solo conocer el reglamento. Hay que estudiar, formarse y estar listo para enfrentar todo tipo de situaciones. Y, sobre todo, no mirar para otro lado cuando algo no está bien. Si escuchamos gritos o actitudes violentas, debemos frenarlo. No se trata solo del rol de árbitro, sino de qué tipo de sociedad queremos construir”.
Un mensaje a los padres y a la comunidad
Consultada sobre el mensaje que le daría a los padres, fue clara: “Que acompañen a sus hijos con alegría, con respeto. Que los dejen disfrutar. Que no los presionen ni les carguen mochilas que no les corresponden. Y que recuerden que el fútbol, sobre todo en esta etapa, tiene que ser una experiencia positiva”.
Finalmente, también dirigió unas palabras a sus colegas: “No naturalicemos la violencia. Seamos conscientes del rol que ocupamos y del impacto que tenemos. Y también, tratémonos con cordialidad. Nos cruzamos todos los días, en el supermercado, en la escuela. Podemos ser árbitros dentro de la cancha, y personas respetuosas fuera de ella”.
Ahora, será el Tribunal de Disciplina de la Liga quien deberá actuar ante este hecho, con el Club Racing en el centro de la atención. “No es algo contra este club en particular, pero sí llegó el momento de frenar y repensar qué tipo de fútbol queremos construir entre todos”, concluyó Pellegri.
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