La situación en Sudamericana de Lácteos se agravó en las últimas semanas, con sueldos impagos, actividad detenida y una posible salida cooperativa sobre la mesa.
La crisis en la planta de Sudamericana de Lácteos, ubicada en la localidad santafesina de Díaz, se profundiza y mantiene en vilo a unos 80 trabajadores, que denuncian salarios adeudados y un futuro incierto.
Según señalaron, en lo que va del año solo cobraron el 25% del sueldo de enero, sin haber recibido nuevos pagos desde entonces.
Un problema que arrastra más de un año
El conflicto no es reciente. De acuerdo al testimonio de los empleados, la situación comenzó a deteriorarse hace aproximadamente un año, cuando la empresa empezó a abonar los salarios de forma fragmentada.
Primero en dos pagos, luego en tres, hasta llegar a un esquema semanal. Incluso el aguinaldo fue abonado en cuotas. “A fines de 2025 nos pagaron medio aguinaldo y el resto lo dividieron en tres partes que terminamos de cobrar recién en febrero”, explicaron.
Planta paralizada por falta de materia prima
A la crisis salarial se sumó en las últimas semanas la paralización total de la producción.
“Hace dos semanas que está todo frenado porque no hay materia prima”, indicaron los trabajadores, lo que agrava aún más la situación económica del personal.
Propuesta de continuidad bajo gestión de trabajadores
En este contexto, los empleados revelaron que el propietario de la firma, de apellido Servio, les comunicó que no continuará invirtiendo en la empresa.
Según indicaron, planteó como alternativa que la planta pueda seguir funcionando bajo un esquema cooperativo gestionado por los propios trabajadores, una opción que actualmente se encuentra en análisis.
Este jueves, un abogado proveniente de Rosario se acercó a la localidad para asesorar legalmente al personal sobre los pasos a seguir.
Impacto en toda la comunidad
El conflicto excede las puertas de la fábrica. Díaz es una comuna de menos de 2 mil habitantes, donde una parte importante de la economía depende de esta planta.
De los 80 trabajadores, alrededor de 50 son oriundos del pueblo, lo que amplifica el impacto social ante una eventual paralización definitiva.
Incertidumbre total
Con la producción detenida, salarios sin pagar y sin definiciones concretas, la situación mantiene en alerta no solo a los empleados, sino a toda la comunidad.