El intendente de Avellaneda compartió su emoción por la construcción de un puente de 210 metros que mejorará la conectividad entre Avellaneda y Reconquista.
El intendente de Avellaneda, Gonzalo Braidot, destacó la importancia histórica del inicio de la obra de pavimentación de la calle 114, en su ciudad, y el comienzo de la construcción de un puente de 210 metros que conectará las ciudades de Avellaneda y Reconquista. En una entrevista con Radio Ideal, Braidot expresó su entusiasmo por un proyecto que fue soñado durante años por la comunidad.
“Hoy realmente es una realidad. Esto es una mega obra que, cuando la veíamos en los renders, parecía un sueño. Pero ahora estamos viendo algo que supera nuestras expectativas. Un puente de 210 metros, 2400 metros de pavimento, rotondas, luces, sendas peatonales… Esto es más de lo que soñábamos, y estamos muy felices de verlo concretado”, declaró Braidot, visiblemente emocionado.
La evolución de un proyecto histórico
El proyecto, que comenzó como una propuesta para ensanchar el puente sobre la Ruta 11, ha evolucionado con el tiempo hasta convertirse en una obra de gran envergadura. Inicialmente, se pensó en un simple badén, pero el clamor de las instituciones y vecinos de Avellaneda y Reconquista fue clave para dar el paso hacia una verdadera solución de conectividad vial.
Braidot recordó que este proyecto comenzó a gestarse con el apoyo de las vecinales y los centros industriales y comerciales, y que la gestión política de figuras como Chacho y Dionisio en su momento, y ahora su gestión como intendente, contribuyó a concretar este sueño.
“Este es un proyecto que nació de la sociedad civil, de las vecinales, y con el acompañamiento del sector político. Hoy es un ejemplo de cómo, cuando la comunidad se une, se pueden hacer realidad proyectos tan importantes para el desarrollo de la región”, agregó Braidot.
Impacto en el desarrollo urbanístico
El nuevo puente y la pavimentación de la calle 114 no solo resuelven el problema histórico de la conectividad vial entre Avellaneda y Reconquista, sino que también abren un abanico de posibilidades para el desarrollo urbanístico en la zona. El sector anteriormente inundable de la zona sur de Avellaneda, conocido como el bajo, se transformará en un espacio más accesible y funcional para el desarrollo de la ciudad.
“Este es un lugar que antes era una zona muerta para la ciudad, por las inundaciones. Ahora, con el puente y la pavimentación, vamos a tener sendas, veredas e iluminación, y vamos a aprovechar esa zona para desarrollo turístico, recreativo y paisajístico”, expresó el intendente.
La importancia de la colaboración público-privada
Braidot también destacó la importancia de la colaboración público-privada en la concreción de esta obra. Aseguró que este es el mejor ejemplo de que la obra pública no tiene que ser sinónimo de corrupción, y que, cuando se gestionan bien los recursos y se trabaja de manera conjunta, los resultados son positivos para la comunidad.
“Este es un claro ejemplo de cómo la política y la comunidad pueden trabajar juntas para concretar grandes proyectos. Este tipo de obras no surgen de un partido político, sino de un esfuerzo colectivo”, subrayó.
Próximos proyectos y desafíos
En cuanto a los proyectos futuros, Braidot mencionó que está en conversaciones con el gobernador para seguir avanzando en proyectos de infraestructura para la región. “Estamos hablando de la necesidad de una pileta pública en Avellaneda, algo que aún no tenemos y que es esencial para el desarrollo de la natación”, explicó el intendente.
Un día para celebrar
Para Gonzalo Braidot, este 12 de agosto de 2025 quedará en la historia como el día en que un sueño de años se hizo realidad. “Es un día de alegría para todos, porque esta obra es algo que pedimos durante mucho tiempo y hoy es una realidad. La obra cambiará la conectividad y la calidad de vida de todos los vecinos”, concluyó.