La situación de la histórica empresa láctea La Verónica, con sede en Lehmann y plantas en Totoras y Suardi, se agrava día a día. Tras el rechazo de cheques por más de 460 millones de pesos en marzo, la firma ahora enfrenta serias dificultades para pagar los sueldos, lo que generó alarma entre sus más de 700 trabajadores.
“Hay más de 700 empleos en juego y la situación es preocupante”, alertó Rodolfo Rodríguez, uno de los empleados.
Crisis que se arrastra y se agrava
Aunque la empresa ya había entrado en proceso preventivo de crisis en 2019, y desde entonces venía intentando una reactivación, el panorama actual es aún más crítico. Rodríguez detalló que solo se abonó un tercio del salario de abril, y por eso los trabajadores iniciaron una retención de crédito laboral.
“Queremos dejar en claro que no estamos bloqueando la planta. Solo reclamamos lo que nos corresponde”, expresó.
Además de los problemas con los sueldos, la empresa sufre una fuerte caída en la recepción de leche, su materia prima: pasó de procesar un millón de litros diarios a menos de 200 mil litros, lo que compromete toda la cadena productiva.
Falta de comunicación y de certezas
Uno de los aspectos que más genera malestar es la ausencia de comunicación clara por parte de la firma. “Dicen que no van a vender ni despedir, pero las líneas medias tampoco tienen información y los titulares están ausentes”, remarcó Rodríguez.
Audiencia clave y millonaria deuda financiera
Con la esperanza de encontrar soluciones, los empleados esperan que la audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, que se celebrará mañana, pueda aportar claridad y evitar despidos masivos.
Mientras tanto, la situación financiera de Verónica continúa siendo alarmante. Un informe de la consultora Nosis revela que la firma mantiene una deuda financiera total de más de 9.224 millones de pesos, con compromisos mensuales que superan los 287 millones de pesos.
El futuro de una de las usinas lácteas más emblemáticas de Santa Fe pende de un hilo. La incertidumbre laboral, la caída en la producción y las deudas millonarias amenazan con colapsar una estructura clave en la economía regional, que emplea directamente a cientos de familias y articula una amplia red de proveedores.