Ataron sus dietas al salario de los empleados legislativos y evitaron tratar el desenganche antes del cierre de liquidaciones. Victoria Villarruel quiso frenarlo, pero no logró los consensos.
Los senadores nacionales volverán a recibir un fuerte aumento en sus dietas, que pasarán a superar los $9,5 millones brutos mensuales, tras la última paritaria firmada por los empleados del Congreso. El incremento se oficializó este martes luego de que los titulares de ambas cámaras, Martín Menem y Victoria Villarruel, rubricaran con los gremios un nuevo acuerdo salarial que prevé una suba del 1,3% para marzo, abril y mayo.
El aumento para los legisladores se activa de manera automática debido a una cláusula que votaron a mano alzada en abril de 2024, sin debate público ni registro nominal, que enganchó sus dietas a las paritarias del personal legislativo. Desde entonces, cualquier ajuste que reciben los trabajadores del Congreso se traduce en una mejora directa para senadores y senadoras.
Villarruel intentó frenar el efecto en cadena, pero sin éxito
Aunque la vicepresidenta Villarruel intentó frenar el impacto de ese desenganche, sus esfuerzos resultaron insuficientes. En diciembre del año pasado buscó incluir el tema en la sesión donde se votó la expulsión del senador Edgardo Kueider, pero no logró el apoyo de los jefes de bloque, que ya tenían el foco puesto en esa votación clave.
Más tarde, Villarruel firmó un decreto que prorrogó el congelamiento de dietas (Decreto 27/24), fijado originalmente hasta el 31 de diciembre de 2024, pero el mismo quedó sin efecto cuando no se trató a tiempo el nuevo desenganche salarial. La ventana para resolverlo cerró en la tercera semana de abril, cuando comenzó la liquidación de haberes correspondientes a mayo.
Complicidad transversal y silencio en el recinto
El aumento fue posible gracias al aval del bloque oficialista de La Libertad Avanza y de espacios opositores como el PRO, la UCR, el Frente Renovador de la Concordia y Las Provincias Unidas, que no se opusieron a la continuidad del sistema de enganche salarial.
Aunque Villarruel insistía con dejar congeladas las dietas todo 2025 y avanzar con un desenganche definitivo, lo cierto es que el tema no volvió a tratarse. El silencio del Senado permitió que se active el aumento, sin exposición pública ni votación registrada.
Una decisión que llega en plena crisis económica
La noticia se conoce en un contexto de fuerte ajuste fiscal, caída del consumo y enfriamiento de la economía. Mientras tanto, la dieta de los senadores ya se ubica por encima de los 9,5 millones de pesos brutos mensuales, en un país donde el salario mínimo no alcanza los $300.000 y más del 55% de la población está bajo la línea de pobreza.