Legisladores alineados con gobernadores dialoguistas abandonaron el bloque que conduce José Mayans. El oficialismo queda más cerca de los dos tercios en el Senado.
Las internas del peronismo escalaron al Senado y terminaron en ruptura. Tres legisladores decidieron abandonar el bloque que conduce José Mayans, en un movimiento que debilita al PJ como nunca desde el retorno de la democracia y fortalece la posición del oficialismo en la Cámara alta.
Se trata del catamarqueño Guillermo Andrada, cercano al gobernador Raúl Jalil; la jujeña Carolina Moisés, referenciada en el salteño Gustavo Sáenz; y la tucumana Sandra Mendoza, alineada con Osvaldo Jaldo. Los tres responden a mandatarios provinciales que se mostraron dispuestos a negociar con el gobierno de Javier Milei desde su llegada a la Casa Rosada.
La ruptura se concreta en un contexto de fuerte cuestionamiento interno hacia la conducción partidaria de Cristina Fernández de Kirchner, especialmente por la intervención del PJ en distintos distritos.
Un bloque debilitado y un oficialismo fortalecido
Con la salida de los tres legisladores, el bloque peronista queda con 25 senadores, conservando el tercio pero en su piso histórico desde 1983. En paralelo, La Libertad Avanza suma 21 bancas propias, además de aliados clave, lo que deja al oficialismo cada vez más cerca de los 48 votos necesarios para alcanzar los dos tercios.
La nueva configuración facilita el avance de proyectos sensibles. La reforma laboral fue aprobada con 42 votos positivos y 30 negativos, mientras que el Presupuesto 2026 obtuvo 46 votos afirmativos, 25 negativos y una abstención, números que evidencian el margen cada vez más estrecho entre el oficialismo y el peronismo.
Hasta diciembre, LLA contaba con apenas 7 senadores propios. El crecimiento de su capacidad de negociación en la Cámara alta marca un cambio sustancial en el equilibrio legislativo.
Antecedentes de una ruptura anunciada
El primer paso hacia la escisión se había dado en marzo, cuando parte del grupo había conformado el bloque “Convicción Federal” dentro del entonces Unión por la Patria, buscando mayor autonomía frente a la conducción de Mayans.
Las diferencias quedaron expuestas durante el debate del Presupuesto, cuando algunos de los ahora disidentes acompañaron el texto oficial y fueron objeto de sanciones internas. Desde entonces, la ruptura era cuestión de tiempo.
Críticas abiertas a la conducción kirchnerista
La crisis también se expresó públicamente. El gobernador Gustavo Sáenz cuestionó con dureza las intervenciones partidarias: “La pyme familiar de la Sra., su hijo y sus amigos sigue decidiendo a dedo, desde Buenos Aires, las autoridades partidarias del PJ en las provincias”.
En la misma línea, Moisés había advertido en redes sociales: “Así el peronismo nunca podrá ser gobierno; y lo peor… en los extremos también se diluyen como oposición”.
La fractura no solo reconfigura el mapa del Senado. También expone la crisis de liderazgo dentro del PJ, cuyas consecuencias impactan de lleno en el Poder Legislativo y dejan al oficialismo con un escenario mucho más favorable para avanzar con su agenda parlamentaria en un año clave.