En medio de un corte de luz en Nueve de Julio, los padres del niño desaparecido repasaron la cronología del 13 de junio y cuestionaron con dureza la investigación inicial.
En una escena atravesada por la angustia y la oscuridad de una tormenta que dejó sin electricidad a la zona, la familia de Loan Peña volvió a reconstruir la jornada en la que se perdió el rastro del niño en Nueve de Julio, Corrientes, y expuso las sospechas que recaen sobre los siete detenidos en la causa.
El padre relató que el viaje a la casa de la abuela, aquel jueves 13 de junio, fue una decisión espontánea. Según su testimonio, nadie sabía previamente que el nene asistiría al encuentro. Después del almuerzo, él se recostó a descansar y no fue advertido de que el menor saldría hacia un sector de naranjales cercano.
La familia subrayó un dato central: Loan solo había estado allí una vez cuando era bebé, por lo que desconocía completamente el terreno.
La hipótesis del engaño
La madre descartó de plano la posibilidad de un extravío accidental. Aseguró que el niño nunca se internaba solo en el monte y que, por la cercanía de las viviendas, alguien habría escuchado un grito en caso de haberse perdido.
Para el entorno, la hipótesis más firme es la de un engaño. Sostienen que el chico pudo haber sido “endulzado” o tentado con alguna promesa por personas de su confianza, tras haber compartido la mesa.
Señalamientos directos y críticas a la investigación
La familia apuntó contra dos de los detenidos que estuvieron presentes en el almuerzo. Cuestionaron especialmente que una mujer conocedora del terreno regresara a mitad de camino, dejando a los menores solos.
También fueron contundentes respecto al inicio de la búsqueda. Acusaron al entonces comisario a cargo, Walter Maciel –hoy procesado–, de haber difundido una versión falsa sobre el hallazgo del niño para desactivar la urgencia del operativo.
La madre recordó el momento en que recibió la noticia de que su hijo había sido encontrado. “Nos dijeron que lo habían hallado. Después llegó la ambulancia vacía y entendimos que no era cierto”, relató.
Irregularidades y pruebas bajo sospecha
El círculo íntimo del menor enumeró una serie de presuntas irregularidades:
- Falta de sellado perimetral: aseguran que no se cerraron a tiempo los accesos, lo que permitió la contaminación del terreno por la masiva presencia de personas.
- Movimientos sospechosos: cuestionaron que el matrimonio integrado por María Victoria Caillava y Carlos Pérez pudiera viajar a otra provincia por un supuesto turno médico en plena búsqueda.
- Registros telefónicos: mencionaron llamadas de larga duración que reforzarían la hipótesis de una sustracción planificada en pocos minutos.
Uno de los puntos más sensibles fue el hallazgo de una zapatilla del niño. La familia sostiene que fue plantada en un lugar de difícil acceso y denunció que la policía la habría limpiado antes de realizar peritajes, eliminando posibles rastros de ADN o sedimentos clave.
Diferencias en el trato procesal
La madre también marcó una fuerte disparidad en el accionar judicial. Mientras a ella le secuestraron el teléfono de inmediato —dejándola sin recuerdos personales de Loan—, afirmó que otros sospechosos conservaron sus dispositivos durante semanas.
“En esa primera semana la Policía también se llevó mucha ropa de Loan y solo pedí que me dejen su guardapolvo de jardín, pero no me dejaron, solo tengo su mochila”, expresó María.
Finalmente, la familia sostuvo que el niño no habría sido el objetivo previo de un plan, dado que su presencia fue circunstancial. Sin embargo, creen que la oportunidad fue aprovechada por quienes estaban allí.
El caso modificó para siempre la vida del pueblo. Donde antes había tranquilidad y niños jugando en libertad, hoy domina el miedo y la desconfianza.