El éxito global de la miniserie Adolescencia encendió el debate sobre cómo viven les adolescentes su vínculo con las redes sociales. Según un estudio de la Universidad de Padua, muches jóvenes se sienten frustrades si sus amistades no están siempre disponibles online.
Emociones intensas y presión constante
Les adolescentes atraviesan emociones como enojo, angustia o frustración, enmarcadas en una búsqueda de pertenencia. A esto se suma el fenómeno del estrés digital, una forma de ansiedad generada por el uso constante de dispositivos y redes sociales.
Las redes como espacio de exigencia
El estudio, publicado en Frontiers in Digital Health, encuestó a 1.185 adolescentes y analizó sus vínculos durante seis meses. La investigación concluyó que en las amistades digitales existen normas implícitas sobre cuánto tiempo deben estar conectades y cómo deben comportarse.
Cuando estas expectativas no se cumplen, surgen tensiones que afectan la calidad de los vínculos.
La trampa de la inmediatez
Una de las principales presiones es la necesidad de responder al instante. Si no hay una respuesta rápida, puede vivirse como una falta de reciprocidad, lo que genera ansiedad y conflictos. Les investigadores advierten sobre un círculo vicioso: la falta de respuestas puede llevar a presionar a otres para obtenerlas.

Una serie que incomoda y hace pensar
La psicóloga Daniela Gasparini señala que Adolescencia interpela porque visibiliza la falta de herramientas adultas para acompañar. También destaca cómo la exposición a modelos irreales genera consecuencias como niñes que piden botox o comienzan rutinas de musculación prematuras.
¿Cómo acompañar a les adolescentes?
El estudio concluye con una mirada esperanzadora: si bien las redes pueden fortalecer vínculos, también crean exigencias inéditas. La clave está en establecer límites saludables, promover la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas y fomentar el diálogo abierto en las familias.