El programa integrado de coros y orquestas lleva seis años acercando la enseñanza de instrumentos a niños y jóvenes de distintos sectores de la ciudad. Actualmente cuenta con más de 120 alumnos.
La secretaria de Cultura de la Municipalidad de Avellaneda, Mónica Sartor, destacó el crecimiento del programa integrado de coros y orquestas, una iniciativa que busca acercar la música a niños y jóvenes de distintos barrios de la ciudad bajo el concepto de “democratización de la cultura”.
El proyecto comenzó hace seis años con el objetivo de brindar clases gratuitas de instrumentos musicales a chicos y chicas que tengan interés o inquietud por la música, permitiendo que puedan acceder a una formación que muchas veces resulta difícil de alcanzar por cuestiones económicas o de distancia.
“Hay lugar para vos, hay lugar para el que quiera venir a aprender”, expresó Sartor, quien remarcó que el programa permitió que muchos niños y adolescentes encuentren en la música un espacio de aprendizaje, expresión y crecimiento.
Más de 120 alumnos forman parte del programa
La funcionaria explicó que actualmente el programa cuenta con 122 alumnos, entre niños, adolescentes y jóvenes, distribuidos en distintos núcleos de enseñanza.
Uno de los aspectos destacados es que el municipio adquiere los instrumentos y los pone a disposición de los alumnos, quienes pueden utilizarlos mientras demuestran compromiso y continuidad en el aprendizaje.
Además, Sartor señaló que varios jóvenes que comenzaron en el programa ya lograron egresar y continuar vinculados con la música en sus escuelas, familias o proyectos personales.
“La música nos une como comunidad, pero también enseña valores: respeto, esperar al otro, escuchar y trabajar en grupo”, destacó.
El Salón de Pintura José Ángel Nardín alcanzó récord de participación
Por otra parte, la secretaria de Cultura también se refirió al 28.º Salón de Pintura José Ángel Nardín, que este año celebra su 3.ª edición internacional y logró una convocatoria histórica.
Según explicó, participaron 182 artistas con 410 obras presentadas, una cifra que convirtió a esta edición en la de mayor cantidad de inscriptos y trabajos recibidos en la historia del salón.
La muestra quedó conformada por 59 obras seleccionadas, luego del trabajo realizado por un jurado externo integrado por especialistas de distintas localidades.
El primer premio fue para una obra realizada en acuarela sobre papel de algodón, mientras que el segundo reconocimiento correspondió a un artista de Manzanares, provincia de Buenos Aires, por la obra “Grito crudo”.
Además, el premio al artista regional fue para Candela Pietro Pablo, con su obra “No nos abandones”, continuando una línea de trabajo vinculada a los colores y paisajes del río.
Sartor destacó también la diversidad de técnicas y temáticas presentes en esta edición, que permitió sumar seis menciones especiales debido al alto nivel artístico de las obras participantes.