El reconocido periodista repasó junto a Radio Ideal sus recuerdos de grandes campeones argentinos, valoró el ingreso del Chino Maidana al Salón de la Fama y analizó el momento actual del boxeo.
El boxeo argentino y algunas de sus grandes figuras fueron protagonistas de una extensa charla en “Vivos y Sueltos” por Radio Ideal con el reconocido periodista especializado Carlos Irusta, quien repasó recuerdos de su carrera y dejó una mirada crítica sobre el presente de la disciplina.
Uno de los primeros temas fue el reciente reconocimiento a Marcos “Chino” Maidana, nacido en Margarita, departamento Vera, y su ingreso al Salón de la Fama.
Irusta, que tuvo la posibilidad de acompañar al santafesino en varias de sus grandes peleas en Las Vegas, consideró que se trata de un reconocimiento “muy merecido” y recordó el enorme impacto que Maidana generaba entre los fanáticos.
El recuerdo de Maidana y sus grandes noches
El periodista recordó especialmente la primera pelea de Maidana contra Floyd Mayweather, una noche que, según describió, quedó grabada entre quienes estuvieron presentes.
“El Chino lo logró”, destacó Irusta al recordar cómo, incluso antes de conocerse el resultado, aficionados ya hablaban de una posible revancha.
También recordó la victoria de Maidana frente a Adrien Broner, después de la cual compartió una cena con otros periodistas y fotógrafos argentinos.
“Hemos visto una noche soñada”, le dijo aquella noche a Ramón Cairo, una frase que, años después, todavía conserva un significado especial.
Monzón, una leyenda que trasciende generaciones
Otro de los grandes nombres de la charla fue Carlos Monzón, a quien Irusta ubicó directamente en el terreno de las leyendas.
El periodista contó que incluso durante viajes recientes a París pudo comprobar que el nombre del excampeón mundial santafesino continúa siendo reconocido internacionalmente.
Al hablar de los boxeadores técnicamente más destacados que vio durante su trayectoria, mencionó a Nicolino Locche, Maravilla Martínez y Luis Federico Thompson, aunque hizo una mención especial para Monzón.
Según explicó, el estilo del campeón santafesino podía parecer sencillo, pero detrás de esa aparente facilidad había una enorme precisión técnica.
La historia de Tito Lectoure y Amílcar Brusa
Irusta también recordó la relación entre Tito Lectoure y Amílcar Brusa, dos figuras fundamentales del boxeo argentino.
Contó que durante años intentó reunir nuevamente a ambos, pero que un fuerte choque de egos impidió concretar ese encuentro.
Sobre Lectoure, destacó que incluso después de su separación profesional, Monzón continuó hablando bien de él y llegó a recomendarlo a otros boxeadores.
También recordó un encuentro con Brusa y Esteban Olivera, sobrino de Lectoure, en el que el entrenador tuvo un gesto que Irusta calificó como una muestra de nobleza.
Una mirada crítica sobre el boxeo actual
Al analizar el presente del boxeo argentino, Irusta fue contundente: “No está muy bien, lamentablemente”.
Consideró que actualmente existe demasiada urgencia por construir récords y acumular victorias frente a rivales de menor nivel, en lugar de desarrollar lentamente a los boxeadores.
Para graficarlo, utilizó una comparación: “El que sabe comer sabe esperar, el vino tiene que tener un cierto añejamiento”.
También recordó a Claudio Martínez, a quien consideró un boxeador que no recibió todo el reconocimiento que merecía. Destacó su potencia, preparación y capacidad para complicar a grandes rivales.
El rol fundamental de los promotores
Irusta también se refirió al papel de los promotores y a la importancia de que exista una buena relación entre boxeador, entrenador y representante.
Como ejemplo, mencionó la histórica sociedad entre Monzón, Brusa y Lectoure, donde cada uno cumplía una función determinada.
Para el periodista, un buen promotor debe tener la frialdad necesaria para manejar una carrera, pero también “una cuota muy grande de humanidad para entender el sacrificio del boxeador”.
“Lo peor que puede pasarle a un chico es que deje de soñar”
Antes de finalizar la entrevista, Irusta dejó un mensaje especialmente dirigido a los jóvenes que sueñan con convertirse en boxeadores.
“No pierdan las ilusiones”, pidió, al recordar que grandes campeones argentinos surgieron de pequeñas localidades, como ocurrió con Maidana en Margarita.
Y cerró con una frase que sintetizó buena parte de la charla: “Lo peor que puede pasarle a un chico que sueña con esto es que deje de soñar”.
Para Irusta, el boxeo argentino todavía tiene talento para producir grandes figuras, y la clave está en seguir trabajando y sosteniendo esos sueños.
La nota completa con Carlos Irusta: