Desde hace un tiempo atrás, privados, instituciones, el alumbrado público y hasta el sistema eléctrico en general sufren el robo imparable de cables.
El precio del cobre ronda los $ 1000 el kilo y el aluminio y otros metales utilizados en las instalaciones eléctricas están por las nubes.
Los delincuentes que se dedican a este tipo de delitos, son verdaderos irresponsables, donde no solo dañan el patrimonio privado y publico, sino también ponen en riesgo su vida y la de los vecinos en general.
Hace unos semanas, el Presidente de la Cooperativa de Servicios, Carlos Nobile, advirtió que estamos ante la posibilidad de quedarnos con calles oscuras, porque no tenemos cables, no hay en el mercado local o nacional.
Ya hay calles de barrios como Cooperación, Belgrano, Ruta 11 y la Ruta 31 ya están a oscuras.
