A pesar de las restricciones y de las advertencias, los vecinos parecen empecinarse en aglomerarse, aunque sea para hacer colas.
La necesidad de retirar dinero, comprar alimentos o lo que sea, hace que la gente a pesar de todo concurra a estos lugares y aunque no se permite el hacinamiento dentro de los edificios la gente lo hace afuera, en la cola que se forma para acceder.
Esperemos tomemos verdadera conciencia de como compartarnos.