Profesionales advierten un sistema desbordado en el principal hospital del norte santafesino, con más de mil internaciones anuales, aumento de suicidios y falta crítica de recursos.
La crisis de salud mental en Reconquista expone un escenario crítico: más de mil internaciones en un año y un solo psiquiatra para responder a una demanda en constante crecimiento. El diagnóstico surge del reclamo de profesionales que aseguran que el sistema está desbordado y sin capacidad de respuesta.
La situación fue detallada por la doctora Estela Prieto, integrante de Siprus. Allí describió con crudeza la realidad del Hospital Central de Reconquista, el principal efector de salud del norte provincial.
Durante 2025, el hospital registró más de mil internaciones por salud mental, la cifra más alta de la región. En momentos críticos, incluso, el 50% de las camas de adultos estuvieron ocupadas por pacientes con cuadros psiquiátricos.
Un solo profesional para casos críticos
El dato más impactante refleja la magnitud del problema: toda esa demanda es atendida por un solo psiquiatra.
“Hay un solo psiquiatra en el hospital de Reconquista”, advirtió Prieto. Si bien existe otro especialista en Avellaneda, está abocado a la atención ambulatoria, por lo que las internaciones y los casos más graves dependen de un único profesional.
La comparación histórica evidencia el deterioro: hace dos décadas, cuando la demanda era menor, el hospital contaba con dos psiquiatras.
Suicidios y consumo en aumento
El contexto social agrava aún más la situación. Según la profesional, los suicidios y los intentos se multiplican en la región, con episodios que se repiten semana a semana.
A esto se suman consumos problemáticos, situaciones de violencia y un crecimiento sostenido de cuadros de ansiedad y depresión, en un escenario económico complejo. “La situación es gravísima”, remarcó.
Muchos pacientes terminan recurriendo al sistema público ante la falta de cobertura psiquiátrica en el ámbito privado de la zona.
Falta de recursos y guardias
La crisis no se limita a la escasez de profesionales. También se registra falta de medicamentos y ausencia de dispositivos adecuados para abordar la problemática.
En este contexto, los equipos de salud deben sostener situaciones críticas incluso en centros más pequeños, donde muchas veces no logran derivar pacientes por falta de camas disponibles. “Se nos dice que hay que arreglarnos con lo que hay”, cuestionó Prieto.
A esto se suma otra falencia grave: no existen guardias de salud mental durante los fines de semana, lo que deja a los pacientes sin contención en momentos de mayor vulnerabilidad.
Una problemática social profunda
Más allá del sistema sanitario, la médica vinculó el aumento de los casos con factores sociales y económicos.
La pérdida de empleo, la falta de oportunidades y la desigualdad entre el norte y el sur provincial aparecen como elementos clave que profundizan la crisis.
En ese escenario, el acceso a la atención se vuelve cada vez más difícil, especialmente para quienes no cuentan con redes de contención. Prieto insistió en que la salud mental requiere un abordaje integral, con políticas públicas sostenidas y presencia territorial para dar respuesta a una problemática que ya muestra señales de colapso.
FUENTE: Aire de Santa Fe