El gerente comercial de Berman Automotores contó cómo pasó de vender sus primeros dos vehículos con ayuda de su familia a construir una de las agencias más reconocidas de Reconquista.
Detrás de una empresa reconocida suele haber una historia que no siempre se conoce. En el caso de Tito Berman, gerente comercial de Berman Automotores, todo comenzó con una decisión tomada arriba de un colectivo y con dos Renault que fueron el punto de partida de un camino marcado por el esfuerzo, la perseverancia y la reinversión.
En una entrevista especial en el podcast de “Vivos y Sueltos” por Radio Ideal, Tito recordó aquella etapa en la que estudiaba Abogacía en Santa Fe, mientras su familia hacía un importante esfuerzo económico para sostener sus estudios.
“Quiero volver y vender autos”
Después de estudiar primero en Reconquista y luego trasladarse a Santa Fe, Tito comenzó a sentir que la carrera no era lo que quería. Sin animarse inicialmente a planteárselo a sus padres, tomó una decisión durante uno de sus viajes en colectivo.
“En el colectivo mismo los llamé a mis padres y les dije: ‘Papi, me quiero volver, quiero ir a vender autos’”, recordó.
La elección tampoco fue casual. Desde chico había mostrado interés por la actividad comercial. Incluso contó una anécdota de cuando tenía apenas 12 o 13 años, cuando vendió una moto que le habían comprado y luego se dedicó a recorrer negocios ofreciendo distintos productos.
Pero la llegada al mundo automotor fue diferente. Con ayuda económica de su padre, compró sus primeros vehículos: un Renault 9 y un Renault 18, que fueron revisados por su padre, mecánico de profesión.
Vendió ambos, devolvió el dinero que le habían prestado y volvió a invertir las ganancias. Así comenzó un proceso de crecimiento en el que, durante el primer año, llegó a vender entre dos y tres autos por mes.
De una oficina prestada a una gran agencia
La actividad fue creciendo hasta ocupar espacios que originalmente tenían otros usos dentro del negocio familiar.
“Veíamos que sí, el auto era lo que daba, entonces teníamos que ocupar todo espacio”, recordó.
Con el tiempo, la agencia se consolidó y en enero de 2005 comenzó una nueva etapa con la instalación de un auto en la vidriera de un local en General López.
Desde entonces pasaron más de dos décadas y Berman Automotores se convirtió en una empresa con una importante cantidad de vehículos y 8 personas trabajando actualmente.
Sin embargo, Tito asegura que mantiene la misma filosofía de los comienzos: involucrarse en cada detalle.
“Me apasiona en serio”, afirmó.
La confianza como principal objetivo
Para Berman, vender un auto no se trata solamente de concretar una operación. Una de las claves de su crecimiento, sostiene, fue construir una relación de confianza con los clientes.
Por eso, ante la pregunta sobre qué prefiere, si una buena venta o un buen cliente, su respuesta apunta a lo segundo.
“Si vos sabés que vas a verme y comprás un buen auto, eso es así. No conseguís el auto más barato, pero sabés que comprás un buen auto”, explicó.
La importancia que le otorga a ese vínculo quedó reflejada en una experiencia reciente: una clienta que había comprado un vehículo en 2018 volvió a la agencia para adquirir otro.
“Eso no tiene precio”, sostuvo.
Los momentos más difíciles
El crecimiento también estuvo acompañado por momentos muy complicados. Tito recordó especialmente la crisis de 2001-2003, cuando su familia atravesó una situación económica muy difícil.
También señaló a la pandemia como uno de los momentos más duros de su trayectoria.
Con la agencia cerrada y los gastos fijos manteniéndose, llegó a sentirse al límite. Fue entonces cuando un amigo le dio una alternativa: vender desde su casa utilizando la computadora y contactar a clientes que ya conocían sus vehículos.
“Empecé a vender desde mi casa”, recordó.
La experiencia terminó demostrando que la relación construida durante años con los clientes podía sostener el negocio incluso en un contexto completamente inesperado.
Una historia familiar que continúa
Tito también habló del peso de la familia en su recorrido. Su abuelo León Berman había tenido la primera concesionaria oficial de Chevrolet en Reconquista y su padre también estuvo vinculado al mundo automotor y de la mecánica.
Pero reconoce que construyó su propio camino a partir de esos valores heredados.
Honestidad, respeto, credibilidad y perseverancia son, según explicó, algunos de los principios que recibió de sus padres y que busca transmitir a sus propios hijos.
Dos de ellos ya trabajan dentro del rubro y Tito reconoce que verlos seguir ese camino representa un orgullo especial.
Los autos también están cambiando
Durante la charla hubo tiempo para hablar del futuro de la industria automotriz y de la creciente presencia de vehículos de origen chino y de nuevas tecnologías.
Tito reconoció que el mercado está atravesando una transformación importante y que, aunque todavía existe cierta resistencia en Argentina hacia las nuevas marcas, la tendencia avanza.
También mencionó el crecimiento de los vehículos eléctricos y sostuvo que el cambio tecnológico será cada vez más evidente.
Respecto del escenario económico actual, señaló que las condiciones pueden variar según el momento, aunque destacó que las promociones y las opciones de tasa cero están ayudando a reactivar el mercado.
“Todo se puede”
A la hora de mirar hacia atrás, Tito reconoce que el camino fue mucho más largo de lo que inicialmente imaginaba, pero considera que cada dificultad terminó formando parte del aprendizaje.
Hoy, después de haber comenzado con dos Renault y los ahorros de su padre, sostiene una empresa consolidada y una marca familiar reconocida en la ciudad.
“Todo se puede. Desde cero, siendo transparente y honesto”, afirmó.
Y esa parece ser, justamente, la enseñanza que quiso dejar con su historia: los resultados pueden tardar, pero con esfuerzo, planificación, perseverancia y valores es posible construir aquello que alguna vez comenzó como un sueño arriba de un colectivo 14 azul rumbo a Reconquista.