En un contexto de promesas oficiales vacías, las escuelas del norte de Santa Fe siguen atrapadas en condiciones deplorables, con soluciones que parecen cada vez más lejanas.
Recientemente, la cuenta de Instagram de Avellaneda24 compartió un post que reflejaba una realidad que ya es demasiado conocida, pero que nunca deja de sorprender por su persistencia. Bajo el título “La realidad frente al discurso oficial”, se expuso la situación de numerosas escuelas del departamento, donde la lluvia y las inclemencias del tiempo solo hacen más evidentes los problemas estructurales que afectan a miles de estudiantes y docentes.
El gobernador Maximiliano Pullaro y sus funcionarios han sustentado su discurso en la inversión y mejora de la infraestructura educativa, pero la realidad que enfrentan los estudiantes de este sector es diametralmente opuesta. Los techos de las escuelas gotean, las paredes se caen, los salones se inundan y los problemas eléctricos amenazan la seguridad de la comunidad educativa. La imagen que transmiten no coincide con lo que ocurre en el terreno, y eso es lo que muchos no quieren ver.
La Desidia No Tiene Excusas
Lo que más sorprende no es solo la continuidad de este panorama, sino la desidia con la que se ha manejado durante años. A pesar de las gestiones y esfuerzos aislados de docentes y directores, no ha habido una acción contundente del gobierno para cambiar esta situación. No es una cuestión de marketing ni de buenas intenciones, es una cuestión de infraestructura, de responsabilidad, de inversión pública que nunca llegó.
El post compartido, que originalmente era un parte de prensa de AMSAFE, fue más que una denuncia. Fue un grito de alerta sobre una situación que debería ser intolerable. Sin embargo, el escándalo no llegó por la crítica en sí, sino por la reacción de aquellos a quienes no les gustó ver expuesta la verdad. En lugar de ocuparse de los problemas estructurales, algunos intentaron silenciar la denuncia, en un claro intento de atacar al mensajero.
La Responsabilidad del Estado es Irrefutable
Y aquí es donde la falta de responsabilidad es más dolorosa. El estado provincial, encabezado por Pullaro y sus funcionarios, es el único responsable de garantizar que las escuelas no se caigan a pedazos. Las gestiones de los cooperadores y directores, por más loables que sean, no son suficientes para contrarrestar años de desinversión en infraestructura educativa. Las escuelas no pueden esperar más, y el tiempo de las promesas se ha agotado. Los estudiantes no pueden seguir perdiendo días de clase, y las comunidades educativas no pueden seguir siendo las únicas que cargan con la responsabilidad de mantener en pie las instituciones.
La Verdad No Se Puede Silenciar
Lo que se mostró en esas imágenes no es nada nuevo. Las escuelas están mal, en su mayoría. El techo sigue goteando, el agua entra en los salones, los alumnos y maestros se exponen a riesgos innecesarios, y el Estado parece hacer oídos sordos. La crítica que se publicó, aunque dura, es irrefutablemente verdadera, y es precisamente la crítica que debe escucharse si realmente se quiere mejorar la educación en esta provincia.
El encono de algunos funcionarios ante una publicación que refleja la cruda realidad del sistema educativo solo pone de manifiesto que prefieren callar la verdad en lugar de enfrentarla. Si el gobierno quiere dejar de ser criticado, el camino es simple: cumplir con lo prometido, no más excusas ni justificativos. La única respuesta válida a la crítica constructiva es la acción. Porque mientras se sigan dando vueltas con discursos vacíos y se sigan ignorando las necesidades urgentes de las escuelas, la crítica seguirá siendo la única salida.
Un Llamado a la Acción
Al final del día, lo que importa es el bienestar de los chicos, quienes merecen un futuro mejor, y el trabajo incansable de los docentes y cooperadores, quienes merecen poder hacer su trabajo en condiciones dignas. Mientras eso no se logre, las críticas seguirán resonando, y las autoridades no podrán escapar de la responsabilidad que les compete.
Es hora de dejar de perseguir a los periodistas que informan, y empezar a trabajar por las escuelas. Es hora de que el gobierno provincial se ponga a la altura de lo que realmente importa. Porque no hay nada más irrefutable que la verdad, y esta verdad necesita ser atendida con urgencia.
Editorial por Sergio Raynoldi.