El BNDG dependerá ahora de la Secretaría de Innovación y se buscará “optimizar recursos” sin afectar sus funciones clave.
El Gobierno oficializó este viernes la transformación del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), un organismo clave en la búsqueda de personas desaparecidas durante la última dictadura militar, a través del Decreto 351/2025, publicado en el Boletín Oficial. La medida establece que el BNDG dejará de ser un ente descentralizado y pasará a funcionar como organismo desconcentrado, bajo la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Jefatura de Gabinete.
¿Qué implica este cambio?
El decreto argumenta que la transformación busca “optimizar los recursos públicos y mejorar la eficacia administrativa”, en línea con el plan de “reordenamiento estatal” promovido por el Poder Ejecutivo. Según se detalla, la fusión de áreas de apoyo entre el BNDG y la administración pública centralizada permitirá una estructura más eficiente sin alterar las competencias que tiene asignadas el organismo.
No obstante, el cambio despierta preocupación entre sectores de derechos humanos, ya que el BNDG cumple desde 1987 una función histórica: preservar la información genética de familiares de desaparecidos y colaborar en la restitución de identidad de nietos apropiados durante el terrorismo de Estado. Su independencia funcional fue siempre considerada una garantía clave para su integridad técnica y su neutralidad institucional.
Nueva estructura, mismo personal (por ahora)
La reorganización establece que el BNDG será dirigido por un Director General Técnico (bioquímico o biólogo molecular con experiencia en genética forense), acompañado por un Subdirector Técnico y un Subdirector Administrativo. Todos podrán ser designados mediante concurso público, con cargos de duración cuatrienal y posibilidad de reelección.
El decreto aclara que se mantendrán los cargos actuales y las unidades organizativas vigentes hasta que se apruebe la nueva estructura formal. De este modo, el personal no será afectado en su situación de revista en el corto plazo, aunque no se descartan ajustes futuros.
Críticas y temores por la pérdida de autonomía
Organismos de derechos humanos, como Abuelas de Plaza de Mayo, han manifestado históricamente la importancia de que el BNDG mantenga su autonomía. Al quedar ahora subordinado a una secretaría dentro de la Jefatura de Gabinete, crecen las dudas sobre su independencia operativa, su financiación y su rol dentro de una gestión que ha recortado políticas públicas vinculadas con la memoria y los derechos humanos.
El BNDG fue creado por la Ley 23.511 en 1987 y cuenta con una base de datos única en el mundo, que ha sido fundamental para la restitución de más de 130 nietos y nietas apropiados.
Conclusión
Aunque el Gobierno asegura que la transformación busca eficiencia sin afectar funciones, el paso del BNDG a un formato desconcentrado implica un cambio estructural significativo. Quedará por verse si este nuevo esquema garantiza, como se promete, la continuidad de sus tareas con independencia técnica, presupuesto suficiente y sin interferencias políticas.
El BNDG no es un organismo más: es parte esencial de la memoria, la verdad y la justicia en la Argentina. Su reestructuración exige atención y vigilancia por parte de la sociedad civil.