Desde Incupo advierten sobre los efectos que podrían tener las lluvias y anegamientos en la producción, economía familiar y acceso a servicios básicos esenciales para las familias.
El posible fortalecimiento del fenómeno El Niño genera preocupación entre las familias rurales y pequeños productores del norte santafesino. En este contexto, distintas organizaciones comenzaron a trabajar junto a las comunidades para anticiparse a eventuales períodos de lluvias abundantes y anegamientos.
El ingeniero Oscar Cena, integrante de Incupo, explicó que actualmente se acompaña a agricultores familiares y pequeños productores de la zona de Colonia Durán y alrededores, donde la mayoría de las familias desarrolla actividades ganaderas y productivas a pequeña escala.
Según explicó, el objetivo es prepararse con anticipación y evitar que un eventual exceso de precipitaciones afecte de manera significativa tanto a las producciones como a la vida cotidiana de las familias.
Cómo podría afectar a las producciones
Cena detalló que se encuentran trabajando con distintos grupos productivos para identificar las principales necesidades ante un escenario de lluvias persistentes.
En el caso de los productores ganaderos, uno de los principales riesgos es el anegamiento de los campos y el deterioro de los pastizales, lo que podría generar dificultades para alimentar a los animales y aumentar el estrés del ganado.
En la actividad apícola, las lluvias prolongadas pueden impedir que las abejas salgan a buscar néctar y polen, por lo que será necesario prever alternativas de alimentación y resguardo.
También se encuentran contemplados los productores de huertas, huevos, pollos, quesos, chacinados y otros alimentos elaborados a escala familiar. Para este sector, un período prolongado de lluvias puede dificultar la producción y, al mismo tiempo, reducir las posibilidades de comercialización.
Cena explicó que también se trabaja con grupos vinculados al manejo sustentable del bosque nativo, en línea con los ejes que viene planteando la Provincia sobre conservación del suelo, manejo del agua y protección de los bosques.
El impacto también alcanza a la vida cotidiana
Más allá de las pérdidas productivas, el exceso de agua puede complicar cuestiones básicas para las familias que viven en zonas rurales.
El acceso a salud, educación, alimentos y otros servicios puede verse afectado cuando los caminos quedan anegados o las viviendas sufren el ingreso de agua.
En este sentido, Cena señaló que las propias familias plantearon la necesidad de conocer con anticipación dónde recurrir para conseguir alimentos, colchones, frazadas, lavandina, pañales y otros elementos esenciales en caso de una emergencia.
Por eso, remarcó que la preparación no debe limitarse a las producciones, sino que también debe contemplar la organización comunitaria y las necesidades de cada hogar.
La importancia de organizarse antes de la emergencia
Cena insistió en que la posibilidad de anticiparse constituye una ventaja frente a un fenómeno que puede ser advertido con tiempo.
“Si te están diciendo todos los servicios meteorológicos y las estructuras del Estado que esto puede ser terrible, tratemos de que el impacto en la producción, en el hogar y en la vida sea lo más leve posible”.
En ese sentido, recomendó que las familias rurales se organicen a través de comunas, municipios, organizaciones sectoriales y otras instituciones, para conocer los mecanismos de asistencia disponibles y establecer canales de comunicación antes de que se produzca una situación de emergencia.
Desde Incupo también comenzaron a preparar materiales de difusión con información y recomendaciones para las comunidades, con el objetivo de contribuir a la planificación y organización frente a un eventual escenario de abundantes precipitaciones.
La premisa, según Cena, es clara: prepararse antes de que llegue la emergencia permite reducir sus consecuencias y fortalecer la capacidad de respuesta de las familias rurales y de las comunidades.