Man calculating his bills
El sacerdote de la diócesis de Reconquista respaldó el planteo de la Conferencia Episcopal Argentina y señaló que muchas familias recurren al crédito para cubrir alimentos y necesidades básicas.
El padre Pepi Duarte analizó la situación económica y social que atraviesan muchas familias argentinas y respaldó el reciente pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Argentina, que advirtió sobre el crecimiento del endeudamiento familiar.
En diálogo con “Vivos y Sueltos” por Radio Ideal, Duarte sostuvo que la preocupación expresada por el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Marcelo Colombo, representa también el sentir de los obispos de todo el país, incluido el de la diócesis de Reconquista, monseñor Ángel José Macín.
El sacerdote remarcó que el endeudamiento dejó de ser una problemática exclusiva de los sectores más vulnerables y comenzó a afectar con fuerza a la clase media.
Deudas para cubrir necesidades básicas
Duarte explicó que durante los últimos años muchas familias fueron consumiendo sus ahorros y posteriormente comenzaron a recurrir al crédito para afrontar gastos cotidianos.
“Las familias han consumido sus ahorros, pequeños o grandes, y hoy se han endeudado sobre todo con la tarjeta de crédito o con otras plataformas digitales que les proponen sacar créditos para la compra de alimentos”, señaló.
Según el sacerdote, muchas de estas deudas no están vinculadas al consumo de bienes de lujo, sino a alimentos, ropa para los chicos y otras necesidades básicas.
“Hay gente que deja de pagar la luz, deja de pagar el agua, deja de pagar muchas veces el alquiler para comprar alimentos. No para irse a Europa, no para hacer un viaje al Caribe, sino para comprar alimentos”, remarcó.
En ese sentido, consideró que la situación debe ser observada tanto por quienes gobiernan como por los dirigentes de la oposición y los distintos actores sociales.
“La clase media se ha empobrecido”
Duarte sostuvo que la situación actual evidencia un empobrecimiento de sectores de la clase media y una paralización de las posibilidades de ascenso social.
“La clase media se ha empobrecido, el ascenso social se ha paralizado y el pueblo argentino se ha empobrecido en estos últimos años”, afirmó.
El sacerdote también cuestionó las miradas que consideran que el endeudamiento familiar es exclusivamente una cuestión entre particulares.
“Los que nos gobiernan deben ver cuáles son las causas de ese endeudamiento”, sostuvo, y planteó que se trata de una problemática que debe ser abordada desde la perspectiva del bien común.
Un trabajo silencioso que también se ve en las familias
Duarte señaló que las dificultades económicas también llevan a muchas personas a buscar ingresos adicionales mediante distintos trabajos y emprendimientos.
Mencionó, entre otros ejemplos, a docentes y trabajadores que realizan manualidades, artesanías u otras actividades fuera de su ocupación principal para poder complementar sus ingresos.
Para el sacerdote, esta situación demuestra que la problemática atraviesa a distintos sectores sociales y no puede ser reducida únicamente a quienes se encuentran en situación de pobreza estructural.
“La Iglesia camina en medio del pueblo”
El sacerdote explicó que la Iglesia conoce de cerca estas situaciones porque mantiene un contacto cotidiano con las familias y las comunidades.
“Si la Iglesia cerrara sus ojos o, lo más terrible, cerrara el corazón a lo que sufre el pueblo de Dios, especialmente los más pobres o los que les toca atravesar una situación difícil, no estaría haciendo la Iglesia que Cristo fundó”, expresó.
En este sentido, defendió el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal y consideró que la Iglesia debe involucrarse en las problemáticas concretas que afectan a la sociedad.
Una advertencia a toda la dirigencia
Duarte consideró que el mensaje de la Conferencia Episcopal constituye una advertencia a la dirigencia política, pero también un llamado a toda la sociedad para observar las dificultades que atraviesan las familias.
“La Iglesia Argentina está diciendo esto: hay que mirarlo, hay que verlo y hay que encontrar soluciones posibles”, sostuvo.
Finalmente, el sacerdote remarcó que la discusión debe centrarse en la justicia social y el bien común, y aseguró que su postura parte de su compromiso con el Evangelio.
“Respecto del tema por el que me llamaron, de las deudas y de la pobreza, Jesús no lo quiere, Dios no lo quiere. Y es una responsabilidad de todos”, concluyó.