Consultoras privadas detectaron una fuerte baja en el índice de precios de alimentos durante mayo. Rubros clave como carnes, lácteos y verduras impulsaron la caída. El Gobierno suma datos positivos para mostrar.
La desaceleración de la inflación continúa y todo indica que mayo podría marcar otro punto de inflexión positiva para el Gobierno nacional. Así lo reflejan relevamientos de dos consultoras de peso en el mercado, que reportaron una significativa caída en los precios de alimentos y bebidas durante la segunda semana del mes, con cifras que no se veían desde hace más de tres años.
Según Labour, Capital and Growth (LCG), la inflación promedio de cuatro semanas se ubicó en 0,7%, el valor más bajo desde el inicio de su serie estadística, en octubre de 2020. En tanto, EcoGo registró una suba del 0,4% en el rubro alimentos, mientras que para LCG, la variación semanal de precios fue directamente negativa: -1,6%.
Caída en carnes, lácteos y verduras: las claves de la baja
De acuerdo con el informe de LCG, la reducción se explica en más de un 80% por la caída de precios en productos sensibles como carnes, lácteos y verduras.
- La carne bajó 1,8% en la segunda semana del mes. Por su peso en la canasta, este descenso tuvo un impacto directo sobre el índice general.
- Las verduras retrocedieron 4,9%, marcando el ajuste más pronunciado.
- Lácteos y huevos cayeron 4,1%.
- El pan no registró variaciones, mientras que el aceite fue el único producto con una suba destacada: 1,9%.
Además, el informe de la consultora remarca que el 71% de los productos relevados no tuvo variaciones de precio en las últimas cuatro semanas, consolidando una tendencia de estabilización.
Datos que fortalecen el discurso oficial
Estos números llegan en un momento clave para el Gobierno, que ya había celebrado la baja inflacionaria de abril y ahora encuentra en mayo una continuidad que le permite reforzar su narrativa de “estabilización económica”.
“Tras una primera semana con un leve aumento del 0,3%, la segunda semana presentó una caída de precios”, precisó LCG, que considera que la tendencia de desaceleración está consolidándose, al menos en el segmento de alimentos.
Mientras el Gobierno espera los datos oficiales del INDEC para la segunda mitad del mes, los datos privados ofrecen un nuevo argumento para sostener que el rumbo económico está empezando a dar resultados, aunque todavía falte mucho para que el impacto llegue de forma tangible a los sectores más golpeados.