La tensión en Medio Oriente escaló tras un ataque israelí en Líbano, pero un alto el fuego parcial permitió retomar el tránsito petrolero en un punto clave del comercio global.
Irán suspendió de forma temporal el paso de buques petroleros por el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, en medio de la escalada tras un ataque de Israel en Líbano, según informó la agencia semioficial Fars.
Sin embargo, horas más tarde, y tras la entrada en vigor de una tregua entre Estados Unidos e Irán, se registró la reanudación del tránsito marítimo en la zona, con el primer buque cruzando el estrecho con autorización iraní.
El sistema de monitoreo MarineTraffic también reportó que los movimientos de embarcaciones volvieron a la normalidad, luego del alto el fuego acordado.
Un punto clave para el comercio mundial
El estrecho de Ormuz es una vía fundamental para el transporte de petróleo a nivel global, por lo que cualquier restricción genera impacto inmediato en los mercados energéticos y la geopolítica internacional.
La decisión inicial de Irán de frenar el paso encendió alarmas, en un contexto ya marcado por la alta tensión en Medio Oriente.
La aclaración de Trump y nuevas amenazas
Minutos después de conocerse la tregua, el presidente Donald Trump aclaró que Líbano no está incluido en el acuerdo de alto el fuego, lo que deja abierta la posibilidad de nuevos focos de conflicto en la región.
En esa línea, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que las fuerzas armadas estaban preparadas para atacar infraestructura clave en Irán, incluyendo puentes, centrales eléctricas y sistemas energéticos.
Según explicó, la amenaza de una escalada mayor —que incluía la posibilidad de afectar la capacidad energética iraní— fue determinante para avanzar en el acuerdo.
Un escenario aún inestable
Pese a la reanudación del tránsito marítimo, la situación continúa siendo altamente volátil, con tensiones abiertas y declaraciones cruzadas entre los principales actores.
La región sigue bajo una fuerte incertidumbre, mientras la comunidad internacional observa con atención cualquier movimiento que pueda volver a impactar en el suministro energético global y la estabilidad geopolítica.