La iniciativa se desarrolló en localidades de General Obligado y San Javier, con el objetivo de potenciar la autonomía económica, la organización comunitaria y el liderazgo de las mujeres.
En diálogo con “Vivos y Sueltos” por Radio Ideal, Mariana Cian, técnica de Incupo, brindó detalles sobre el proyecto “Autonomía para la Igualdad”, una propuesta impulsada junto al Ministerio de Desarrollo, Igualdad y Género de la provincia de Santa Fe, a través de la Secretaría de Mujeres, Géneros y Diversidad.
La iniciativa se llevó adelante entre los meses de febrero y mayo en distintas localidades del norte santafesino, alcanzando a grupos de mujeres que desarrollan emprendimientos productivos y comunitarios.
Un trabajo conjunto para fortalecer la autonomía
Según explicó Cian, el proyecto se implementó en zonas rurales de los departamentos General Obligado y San Javier, incluyendo localidades como Villa Ocampo, Hardy, Colonia Durán y el paraje El Gusano.
El objetivo principal fue fortalecer los emprendimientos impulsados por mujeres, promoviendo mejores oportunidades económicas para sus familias y generando herramientas que contribuyan a su autonomía.
“Además de generar ingresos o fortalecer los emprendimientos, buscamos trabajar sobre la autonomía de las mujeres, sus posibilidades de desarrollo y el intercambio con otras mujeres que atraviesan situaciones similares”, señaló.
Emprendimientos que también generan contención
La técnica de Incupo remarcó que muchos de estos espacios cumplen una función que va más allá de lo económico.
En numerosas ocasiones, los grupos están integrados por mujeres que son jefas de hogar o que han atravesado situaciones de violencia de género, encontrando en estas organizaciones un espacio de acompañamiento y fortalecimiento personal.
“En las localidades más pequeñas estos grupos funcionan como sostén. Son lugares donde las mujeres encuentran apoyo, pueden pedir ayuda y construir alternativas para salir adelante”, explicó.
Proyectos construidos desde las propias comunidades
Sian destacó que las propuestas no surgen de manera unilateral, sino que son elaboradas junto a las participantes a partir de las necesidades detectadas en cada territorio.
Antes de presentar cada proyecto existe un proceso de análisis, diálogo y reflexión colectiva sobre las prioridades de cada grupo y las herramientas necesarias para fortalecer sus actividades.
“Siempre hay un trabajo previo para pensar qué hace falta mejorar, qué recursos son necesarios y cómo acompañar a quienes recién comienzan o necesitan seguir creciendo con sus emprendimientos”, sostuvo.
Capacitación y acompañamiento permanente
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es la formación continua.
Además del apoyo económico, los grupos reciben asistencia técnica y capacitación para mejorar aspectos vinculados a la producción, la comercialización y la organización interna.
“Hay un proceso educativo que acompaña cada proyecto. Se trabaja sobre cómo mejorar la producción, cómo vender mejor, cómo difundir lo que hacen y cómo fortalecer la participación”, explicó la referente.
La importancia de generar oportunidades en el territorio
Durante la entrevista, también reflexionó sobre el contexto social actual y la necesidad de sostener espacios de participación comunitaria.
En ese sentido, valoró el compromiso de las mujeres que continúan impulsando iniciativas productivas y comunitarias a pesar de las dificultades económicas.
“Las mujeres hoy son grandes protagonistas en la generación de oportunidades. Son quienes impulsan emprendimientos, sostienen economías familiares y promueven el desarrollo en sus comunidades”, afirmó.
Una experiencia que deja nuevos desafíos
Finalizado el proyecto, desde Incupo consideran que el trabajo realizado abre nuevas posibilidades para seguir fortaleciendo a las organizaciones territoriales.
Además de los resultados concretos obtenidos por los grupos participantes, la experiencia permitió identificar nuevas necesidades y desafíos vinculados al acceso a recursos, la capacitación y la construcción de redes comunitarias.
“Pensamos la educación y el desarrollo como procesos continuos. Cada proyecto que termina deja nuevas herramientas, pero también nuevos desafíos para seguir acompañando a las mujeres en sus territorios”, concluyó Mariana Cian.
Escuchá la nota completa: