Con 12 años, Matías compite en la Liga Argentina de Natación para personas con síndrome de Down, acompañado de su familia y un equipo de profesionales dedicados.
Matías comenzó a acercarse al agua desde muy pequeño, gracias al vínculo familiar con la natación en el Club Atlético Adelante. Su papá, Emilio Retamozo, cuenta que “todos nuestros hijos pasaron por la pileta y el club, y la subcomisión de natación hace un esfuerzo enorme para mantener la pileta todo el año”.
El interés formal por la competencia surgió el año pasado, con participación en torneos iniciales como Santa Fe en Movimiento, lo que permitió que Matías se adaptara al entorno competitivo.
Competencias y desarrollo deportivo
Actualmente, Matías participa en la Liga Argentina de Natación organizada por el Comité Paralímpico y la ENARD, con pruebas en distintas ciudades: Rosario, Santiago del Estero, Paraná y próximamente Córdoba. Compite en categoría sub 15, aunque tiene 12 años, y realiza entre tres y cuatro pruebas por competencia, adaptándose al protocolo oficial y aprendiendo rutinas como llamadas, asignación de carriles y salida desde la cámara de partida.
Su mamá, Graciela, destacó que “la constancia y la disciplina del entrenamiento se reflejan en otros ámbitos de su vida, como la escuela y las actividades sociales. La natación le permite adquirir autonomía y hábitos ordenados”.
Acompañamiento profesional y familiar
Matías cuenta con un equipo de entrenadores dedicado: Verónica Codazzi, junto a Kiara y Camila, quienes lo guían con detalle en cada paso. La preparación incluye repeticiones visuales y prácticas previas para garantizar que pueda desenvolverse con seguridad y confianza en la pileta.
Emilio subraya: “No se trata solo del resultado de la carrera, sino de que él termine su rutina y disfrute. Aprender a esperar su turno, cumplir horarios y respetar la estructura son parte del aprendizaje”.
Más allá de la competencia
La familia también enfatiza la importancia de que otros niños con discapacidades accedan a la actividad física: “Hay muchas oportunidades hoy en el club y con programas municipales para actividades adaptadas. Es cuestión de animarse y acompañarlos”, asegura Graciela.
Matías, mientras tanto, disfruta cada competencia, sin medir posiciones, celebrando cada brazada y cada llegada a la meta, acompañado por la familia, entrenadores y el club.