Pascual Donato Morel tenía 71 años. Su historia quedó ligada durante décadas a la fe, El Campito y los testimonios de quienes llegaban hasta él en busca de alivio y esperanza.
Pascual Donato Morel, conocido como el “Hermano Pascual”, murió este viernes a los 71 años, luego de atravesar en las últimas semanas un delicado cuadro de salud.
Nacido el 17 de mayo de 1955 en Villa Guillermina, en el norte de Santa Fe, Pascual comenzó a ser conocido desde joven como “Pascualito”. Con el tiempo, su actividad espiritual lo llevó a convocar a personas de distintos puntos del país.
De Villa Guillermina a Florencio Varela
Uno de los primeros lugares donde su figura adquirió notoriedad fue Colonia Piloto, en Villa Guillermina. Hasta allí llegaban colectivos y familias desde diferentes provincias para verlo. Algunos visitantes incluso colaboraban con materiales para levantar instalaciones en el predio.
Años después, Pascual se instaló en Florencio Varela, donde su nombre quedó definitivamente asociado a El Campito. Allí las filas comenzaron a crecer hasta convertirse en un fenómeno de religiosidad popular que trascendió la ciudad.
Personas de distintos puntos del país viajaban durante horas, llegaban de madrugada y esperaban su turno para acercarse a él. En 2017, después de un período de ausencia, su regreso volvió a generar una convocatoria multitudinaria.
Entre la fe y las historias
A Pascual se le atribuyeron numerosas historias de personas que aseguraban haber encontrado alivio después de verlo. Esos testimonios fueron parte fundamental de la leyenda construida alrededor de su figura, aunque las supuestas curaciones no deben confundirse con comprobaciones médicas.
También circularon historias sobre su relación con personalidades conocidas y con el fallecido obispo Jorge Novak, aunque algunas de esas versiones nunca pudieron ser documentadas de manera concluyente.
Durante años, Pascual mantuvo un perfil relativamente bajo y su fama se extendió principalmente a través de las personas que lo visitaban y transmitían sus experiencias.
Esta vez, las oraciones fueron por él
En 2026, Pascual atravesó varios problemas de salud y fue internado en el Hospital El Cruce. Sus seguidores volvieron a organizar cadenas de oración por su recuperación y el Obispado de Quilmes también pidió públicamente rezar por él y su familia.
Finalmente, este viernes se conoció su muerte.
Pascual dejó una historia que comenzó en Villa Guillermina, pasó por Colonia Piloto y terminó convirtiendo a El Campito, en Florencio Varela, en un lugar de peregrinación para miles de personas.
Para algunos fue un sanador. Para otros, un hombre de fe. Para muchos, simplemente el Hermano Pascual.
Su figura queda ahora en la memoria de quienes durante décadas recorrieron largas distancias para encontrarse con él.