La voz más cruda de Florencia vuelve a generar debate: Néstor Rigonat, seguido por más de siete mil vecinos, cuenta cómo armó su espacio, por qué habla sin filtros y qué rol ocupa hoy en la ciudad.
En una charla telefónica —esta vez vía Meet— Sergio Raynoldi entrevistó a Néstor Rigonat quien vuelve a dejar en claro por qué es uno de los personajes más escuchados de Florencia. Con más de 7.000 seguidores en Facebook, transmisiones diarias y un estilo absolutamente directo, se convirtió en una referencia inesperada para buena parte del pueblo. Y aunque reniegue del título, lo cierto es que su influencia ya forma parte de la vida cotidiana de la ciudad.
Rigonat y Sergio, se conocen desde adolescentes. “Dormí en su casa un millón y medio de veces”, recuerda hoy el periodista. Esa confianza permite un ida y vuelta sin poses ni formalidades, donde el propio Néstor explica su origen: “No soy influencer, yo no influencio a nadie. Hablo como hablo en la vida”.
El comienzo en redes y la explosión de su canal
Rigonat recuerda que su llegada a Facebook fue casi accidental, pero rápidamente explotó. Sus primeros videos —especialmente aquellos dirigidos a “Mirta Marta”, como la llamaba en broma— crecieron de 50 a 200 visualizaciones de un día para otro, un fenómeno inesperado para un pueblo chico. “Tenía la lengua más dura que la miércoles”, admite entre risas.
Pero aquello fue solo el inicio. Con el tiempo, empezó a marcar la agenda local, cuestionando corrupción, abandono urbano y decisiones políticas que consideraba injustificables. “Todo cuesta al principio, pero fue saliendo solo”, explica.
Un estilo que rompe con la prudencia
Parte del atractivo de Rigonat es su manera de hablar: sin guion, sin cálculo, sin la “prudencia” que muchos del ambiente político y periodístico adoptan para no romper relaciones.
“Vos ves una libertad total en él”, admite Raynoldi. Y Néstor lo confirma: “Es naturalidad, lo normal. Esto lo saqué de Buenos Aires. Allá te formás así. Acá somos demasiado pasivos para reclamar”.
Para él, esa frontalidad no es una pose. Es su manera de ver el mundo y decirlo. “Si hiciste algo malo, yo lo digo. No tengo filtro”.
Política local, críticas y límites personales
Rigonat reconoce que más que militar en la campaña de Fabio, fue “más en contra del Negro que a favor de él”, pero asegura que su apoyo tuvo un límite claro: “Hasta ahí llegó mi contrato de bancarte. Si vos querés tener acierta gente, yo estoy del otro lado”.
También admite que tuvo ofrecimientos del nuevo gobierno antes de la campaña, pero los rechazó: “No sirve. Yo sé qué lugar me corresponde. Acompañar lo bueno, marcar lo malo”.
Sostiene que su relación con la política es externa, crítica y sin compromisos. “La plata me encanta, pero no vendo mis convicciones por plata. Ahí sí estamos fritos”.
Críticas duras a la justicia local
El influencer no ahorra palabras cuando habla del funcionamiento judicial del norte provincial. “La justicia de acá es una vergüenza. Caraduras”, dispara. Asegura que incluso en su propia causa —en la que fue absuelto— no hubo un proceso claro: “No porque sean buenos, sino porque el que tiene el culo sucio es muy difícil que se defienda”.
A la vez, recuerda que algunos fiscales y funcionarios han mostrado relatos contradictorios en casos de alto impacto: “Escriben lo que se les canta. Te dicen que alguien se tropezó con un topecito de tierra y se fracturó todo el cuerpo. Es una joda”.
Su vida cotidiana y su lugar en los medios
Pese a su masividad, Néstor no vive de esto, tengo un carro de comida en la ruta, “Con eso sobrevivimos, como criollos”, dice riéndose. Pero tampoco descarta ocupar un espacio más formal si la oferta es muy buena. “Una radio o un canal sería interesante. Pero sin vender mis convicciones”.
Sabe que su forma directa genera ruidos, pero también sabe que muchos lo siguen justamente por eso. “Los que me conocen opinan. Los que no, ni se animan a comentar en mi Facebook”.
Un personaje que ya forma parte de la identidad de Florencia
La entrevista cierra con afecto y sinceridad: un abrazo y la promesa de enviarle la grabación. Rigonat queda retratado como lo que es: un personaje auténtico, imprevisible, espontáneo, que se ganó un lugar no por estrategias ni marketing, sino por decir lo que muchos no se animan.
En Florencia, donde todos se conocen, él eligió hablar. Y mucha gente eligió escucharlo.
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