La actividad incluyó una intervención urbana con cintas amarillas y testimonios que reflejaron la importancia de la inclusión, el respeto y la participación activa de las personas mayores.
La Municipalidad de Reconquista, a través de la Secretaría de Desarrollo Humano y el Área de Personas Mayores, llevó adelante una emotiva intervención en distintos puntos de la ciudad en el marco del Día Mundial del Buen Trato a las Personas Mayores.
La propuesta consistió en la colocación de cintas amarillas en espacios públicos como símbolo de concientización sobre la necesidad de mirar, escuchar y reconocer el lugar que ocupan las personas mayores dentro de la comunidad.
Un mensaje para toda la ciudad
La responsable del Área de Personas Mayores, Silvana Leguizamón, explicó que la iniciativa buscó generar una reflexión colectiva sobre el trato hacia este sector de la población.
“Quisimos intervenir la ciudad de una manera silenciosa para que nos vean. Para que se tome conciencia de que las personas mayores tenemos derecho a ser tratadas con respeto, que no nos infantilicen y que no nos dejen a un costado”, expresó.
Historias que emocionan
Más allá de la intervención urbana, uno de los momentos más significativos de la jornada estuvo marcado por los testimonios de quienes participan de los distintos espacios destinados a personas mayores.
María Eugenia Picech, integrante del grupo Ejercitando la Mente del Centro de Jubilados y Pensionados, aseguró que la experiencia transformó su vida.
“La verdad es que me cambió la vida”, resumió.
Por su parte, Patricia Muchut, del Club Pilagá, destacó el crecimiento del grupo y compartió una historia que emocionó a los presentes.
“Muchas mujeres que hoy participan nunca habían tenido un lápiz para dibujar cuando eran chicas. Y hoy llegan con sus cartucheras y expresan cosas que en otro momento no pudieron”, relató.
Espacios que generan vínculos
También tomó la palabra Susana Alegre, quien resaltó el valor de los encuentros semanales.
“Cada vez que llega el miércoles sentimos que tenemos que estar ahí. Llevamos el mate, compartimos experiencias y nos hace bien”, comentó.
Sin embargo, una de las frases más emotivas de la jornada fue pronunciada por Elda Bordone, quien sintetizó el sentimiento compartido por muchos participantes.
“Yo resumiría todo esto así: nos vieron y nos dieron la mano”, expresó.
Reconocer a quienes construyeron la ciudad
La secretaria de Desarrollo Humano, María Haydee Maggio, retomó esa reflexión para destacar el papel fundamental que tienen las personas mayores en la historia de Reconquista.
“A veces no nos damos cuenta quiénes son los cimientos de esta ciudad. La historia la construyen las personas mayores. Nosotros acompañamos, pero también porque ellos se hicieron escuchar”, afirmó.
Además, agregó: “Muchas veces creemos que somos nosotros quienes les damos una mano, pero cuando uno mira bien descubre que son ellos quienes nos siguen llevando de la mano”.
Un mensaje que busca permanecer
En el cierre de la actividad, el intendente Dr. Enri Vallejos agradeció los testimonios compartidos y valoró la importancia de seguir promoviendo espacios de participación y escucha.
“Gracias por todo lo que hacen por nuestra ciudad. Lo que ustedes hacen también ilumina al resto”, sostuvo.
Las cintas amarillas permanecerán algunos días más en los árboles de la ciudad, pero el mensaje apunta a trascender el tiempo: construir una comunidad donde nadie quede al margen, donde envejecer no signifique volverse invisible y donde el respeto hacia las personas mayores sea una práctica cotidiana.