Una referente local analizó el impacto de las estafas en adultos mayores y llamó a reforzar la prevención y el acompañamiento familiar.
En las últimas horas, un caso de estafa bajo la modalidad “cuento del tío” en Malabrigo volvió a encender las alarmas sobre la vulnerabilidad frente a este tipo de delitos, especialmente en personas mayores.
En ese contexto, Silvana Leguizamón, referente del área de Personas Mayores de la Municipalidad de Reconquista, explicó en “Vivos y Sueltos” que este tipo de situaciones no afectan únicamente a los adultos mayores, sino que atraviesan a toda la sociedad.
“La sociedad está muy vulnerable a estos ciberataques. No es solo de las personas mayores, hay mucha gente joven que también cae”, señaló.
No obstante, remarcó que existe una mayor exposición en ese grupo etario, principalmente por la llamada brecha digital, que dificulta el manejo de nuevas tecnologías y herramientas de prevención.
“Muchas personas mayores no vivieron esta transición digital y eso genera miedo o desconocimiento al momento de actuar”, indicó.
La importancia de la prevención y el entorno familiar
Leguizamón insistió en la necesidad de hablar estos temas dentro del ámbito familiar, sin caer en la desvalorización o el destrato.
“Hay que acompañar, no infantilizar. Explicarles que no atiendan números desconocidos o que nunca brinden datos personales”, sostuvo.
Además, advirtió que los estafadores cuentan con estrategias cada vez más elaboradas:
“Son personas que tienen una gran capacidad de convencimiento, hablan rápido y no te dejan pensar”.
Soledad y vulnerabilidad
Otro de los factores que inciden en estos casos es la soledad. Según explicó, muchas personas mayores encuentran en estas llamadas una instancia de conversación, lo que las vuelve más permeables.
“La persona mayor a veces está sola y se engancha en una charla. Eso puede facilitar que termine brindando información”, detalló.
Espacios para una mejor calidad de vida
Finalmente, Leguizamón destacó el trabajo que se realiza desde el municipio para acompañar a este sector de la población, con talleres y actividades que promueven la inclusión y el bienestar.
“La soledad es mala consejera. Participar en actividades les cambia la vida, les da un propósito y los vuelve a conectar con otros”, concluyó.