La IV Misión UCSF reunió a 50 estudiantes de distintas sedes de la Universidad Católica de Santa Fe, que durante tres jornadas realizaron actividades de servicio, escucha y encuentro con la comunidad.
Durante tres jornadas, 50 estudiantes universitarios de distintas provincias participaron de la IV Misión UCSF en la ciudad de Reconquista, una experiencia impulsada por la Pastoral de las distintas sedes de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF).
La propuesta combinó encuentro, servicio y reflexión, con estudiantes que llegaron desde diferentes puntos del país para poner sus conocimientos y capacidades al servicio de la comunidad.
Tres jornadas de encuentro y misión
La actividad comenzó en la sede San Jerónimo de la UCSF, donde los misioneros fueron recibidos con un desayuno y palabras de bienvenida del rector, Eugenio Martín de Palma. También participaron de la apertura el vicerrector Académico, Guillermo Kerz; la delegada del rector en la sede, María Laura Ocampo; y decanos de distintas facultades.
El contingente se alojó en el Camping Municipal “Ychimaye” y desarrolló distintas actividades con el objetivo de generar espacios de encuentro con los vecinos e intervenir de manera interdisciplinaria, poniendo las diferentes carreras al servicio de la comunidad.
Para Magdalena Severin, estudiante de Psicología de la sede Rosario, fue su primera misión. “Decidí dejarme sorprender. Se trató de entregarnos a la experiencia y que cale hondo dentro nuestro, transformándonos”, contó.
La joven destacó además que la experiencia le permitió tomar mayor conciencia sobre las realidades sociales y valorar el encuentro con la comunidad desde una mirada de respeto y humildad.
Talleres, recorridas y actividades con vecinos
Las principales actividades se concentraron en la Capilla “Transfiguración del Señor”, conocida popularmente como “Fraternidad”, ubicada en el Barrio Noreste de Reconquista.
Los estudiantes recorrieron las calles del sector, invitaron a los vecinos a participar de las propuestas, bendijeron hogares y escucharon las experiencias de quienes viven en el barrio.
Entre las actividades se desarrolló el taller “Escucha a la comunidad”, destinado a conocer las realidades, necesidades y experiencias de los vecinos.
También se realizaron propuestas específicas desde las carreras de Psicopedagogía y Psicología, como el taller “Memoria Activa” para adultos mayores, además de actividades recreativas y lúdicas para niños.
La agenda incluyó también el “Mate bingo” y visitas a Radio DIEZ 96.1 y FM Arcoíris, espacios que permitieron compartir la experiencia y desarrollar una tarea de difusión vinculada a la misión.
La estudiante de Nutrición de la sede Virgen de Guadalupe, Valeria Hilgert, contó que la experiencia la llevó a salir de su zona de confort.
“Disfruté de un fin de semana poniéndonos al servicio de otros. Volví a mi casa contenta y sensibilizada, sorprendida por la forma en la que nos recibía la gente del barrio, por sus historias y por lo cerca que pude sentirme de personas que, hasta ese momento, no conocía”, expresó.
Una experiencia que también dejó aprendizajes
Además de las actividades con la comunidad, la misión generó distintos momentos de encuentro entre los propios participantes. Hubo espacios de oración, fogones y momentos para compartir lo vivido durante cada jornada.
El cierre se realizó con la celebración de la Santa Misa, donde los participantes pusieron en común las experiencias de los días de servicio y reflexión.
El capellán de la sede Reconquista, presbítero Luciano Carneiro, destacó el espíritu de la propuesta y sostuvo que durante esos días se manifestó la “cultura del encuentro” promovida por el papa Francisco.
“Encontrarnos entre las distintas sedes es una gracia que nos permite compartir experiencias, recordar otros momentos de encuentro y ver que, siendo estudiantes universitarios, podemos dar nuestro aporte como futuros profesionales bajo el paradigma de la fe”, señaló.
Por su parte, Milena Ortigoza, estudiante de Abogacía de la sede Posadas, definió la experiencia como movilizadora y destacó que quienes participan no solamente brindan algo a los demás, sino que también regresan enriquecidos.
“Al principio uno va pensando que tiene algo para dar, para acompañar o para compartir con los demás, pero cuando volvés te das cuenta de que también recibiste muchísimo”, expresó.
Cuatro ediciones de una propuesta que continúa creciendo
Carneiro también destacó el significado de esta cuarta edición y sostuvo que toda misión representa un momento de gracia, pero también una oportunidad para poner en evidencia realidades sociales que muchas veces quedan relegadas.
“Como Capellán de esta sede me siento bendecido de ser testigo de todo esto, y de ver cómo los jóvenes no solo dan su sí a Cristo, sino que también dan su sí a la sociedad”, afirmó.
Desde el Departamento de Pastoral Universitaria, señalaron que esta IV Misión UCSF representa un nuevo paso en un proyecto que comenzó en 2024 y que continúa creciendo.
La iniciativa nació a partir de una pregunta: ¿Cómo podemos poner nuestra formación, nuestros dones y nuestra profesión al servicio de los demás?
Cuatro ediciones después, esa respuesta continúa construyéndose en cada territorio, a través de los talleres, las conversaciones con los vecinos, las actividades compartidas y cada encuentro que permite a los estudiantes descubrir una nueva manera de poner su formación universitaria al servicio de la comunidad.
