Un informe basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo revela una caída sostenida de empresas formales, con fuerte impacto en las pymes y retrocesos.
La provincia de Santa Fe perdió 2.413 empleadores en apenas dos años, lo que equivale a más de tres empresas menos por día dentro del sistema formal.
Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en diciembre de 2023 había 50.729 empleadores registrados, mientras que para diciembre de 2025 la cifra descendió a 48.316.
El informe fue elaborado por el abogado y ex ministro de Trabajo santafesino Juan Manuel Pusineri, quien analizó la evolución del entramado empresarial a partir de registros oficiales.
El golpe más fuerte, en las pequeñas empresas
Uno de los datos más relevantes es que la caída se concentra casi exclusivamente en las firmas más chicas.
- Empresas de 1 a 10 trabajadores: -2.365 empleadores
- Empresas de 11 a 100 trabajadores: -49
- Empresas de más de 100 trabajadores: +1
Esto evidencia que las micro y pequeñas empresas son las más afectadas, en un contexto donde representan la mayor parte del tejido productivo provincial.
Retroceso en todos los sectores
El deterioro no distingue actividades. El informe marca caídas en todos los rubros:
- Servicios: -1.568 empleadores
- Industria: -341
- Agro y minería: -211
- Comercio: -157
- Construcción: -136
Incluso el sector agropecuario, históricamente fuerte en la provincia, muestra retrocesos, lo que refleja un impacto más amplio vinculado a la dinámica general de la economía.
Consumo, actividad e importaciones
Entre los factores señalados, el informe destaca:
- La caída del consumo interno
- El deterioro del poder adquisitivo
- La menor actividad económica
A esto se suma la mayor apertura de importaciones, que también presiona sobre la producción local y el comercio.
En ese contexto, Pusineri advirtió que “la caída es generalizada y abarca a todas las empresas, sin sectores que compensen el retroceso”.
Un escenario que preocupa
El retroceso en la cantidad de empleadores no solo refleja la pérdida de empresas, sino también una señal de debilitamiento del entramado productivo formal, especialmente en el segmento pyme.
El desafío, hacia adelante, será revertir esta tendencia en un contexto donde el mercado interno y la competitividad local aparecen como factores clave para la recuperación.