El veterinario de Incupo advierte que la sequía prolongada, el avance agrícola y la pérdida del monte están modificando el comportamiento animal y afectando a pequeños y grandes productores.
En comunicación con Incupo, el veterinario Sergio Parra, desde Santiago del Estero, describió el difícil escenario que atraviesa la región: lluvias muy sectorizadas, altas temperaturas y un bache forrajero invernal que se prolongó más de lo previsto.
“Ya deberíamos estar recibiendo lluvias desde noviembre, pero no llegan. Esto afecta a pequeños productores y también a los grandes: hay animales sufriendo y maizales secos esperando agua”, explicó.
Variabilidad climática y cambio climático: dos conceptos diferentes
Parra diferenció la variabilidad climática —“lo natural, que un año no sea igual al otro”— del cambio climático, que implica cambios definitivos en temperatura y en los regímenes de agua.
Recordó que entre 1990 y 1995 el avance de la frontera agrícola transformó Santiago del Estero: tierras baratas, desmontes masivos y monocultivos. “El monte tiene que estar acá: regula la temperatura, el agua y la energía del sistema. Sacarlo trajo consecuencias que hoy pagamos todos”, afirmó.
Cómo impacta la alteración del ambiente en aves, fauna y enfermedades
Sobre la problemática de palomas y cotorras en la región, Parra señaló que es un síntoma más del cambio ambiental. “Cuando modificás el ambiente, toda la fauna —aves incluidas— se corre a otros lugares. Donde ven comida, van”.
El especialista comparó este fenómeno con lo que ocurre en otras zonas: casos de rabia transmitida por vampiros donde antes no aparecía, leishmaniasis que pasa de la fauna silvestre a los perros domésticos y nuevas zonas afectadas por garrapatas y encefalitis.
“Todo se mueve cuando el monte desaparece”, resumió.
La necesidad de repensar el modelo
Ante la consulta sobre soluciones, Parra insistió en evitar reduccionismos: “No se trata de estar contra la soja o la ganadería, sino de evitar la monoproducción en zonas donde el monte cumple una función vital”.
Sostuvo que deben escucharse propuestas sin miedo y recuperar modelos diversificados, como los que tenían históricamente las familias campesinas: huertas, cabras, aves, maíz, sorgo, frutales.
Familias campesinas: resistencia y trabajo comunitario
Al hablar del presente de las familias del territorio, sostuvo: “Hay dificultades, pero también mucho trabajo. Instituciones y familias siguen generando capacidad de aguante, esperando mejores tiempos”.
Parra cerró el diálogo con un mensaje de optimismo: “A pesar de todo, se sigue trabajando. Cuando vuelvan las lluvias, va a haber abundancia”.