Un estudio alemán reveló que la grasa abdominal puede causar un remodelado cardíaco más peligroso que el sobrepeso general, incluso en personas sin otros factores de riesgo.
La llamada “panza cervecera” dejó de ser un simple rasgo estético para convertirse en una señal de alerta cardiovascular. Así lo confirmó un equipo de investigadores alemanes, liderado por la médica Jennifer Erley, que demostró que la grasa acumulada en el abdomen afecta al corazón de manera más severa que la grasa distribuida de forma uniforme.
El estudio, realizado en 2244 adultos del Centro Médico Universitario Hamburgo-Eppendorf y presentado ante la Sociedad Radiológica de Norteamérica, comparó el índice de masa corporal (IMC) con la relación cintura-cadera, una medida considerada más precisa para detectar obesidad abdominal. Según la OMS, valores mayores a 0,90 en hombres y 0,85 en mujeres indican riesgo elevado.
Cambios cardíacos más peligrosos
Los investigadores hallaron que, mientras un IMC alto se asocia a corazones más grandes, la grasa abdominal se relaciona con paredes cardíacas más gruesas y cavidades internas más pequeñas, un patrón más riesgoso conocido como hipertrofia concéntrica. Este remodelado reduce la capacidad del corazón para llenarse y bombear sangre, incluso en personas sin hipertensión, diabetes o colesterol alto.
El fenómeno apareció con mayor frecuencia en hombres, especialmente en la región del corazón encargada de enviar sangre a los pulmones. Las resonancias magnéticas permitieron detectar cambios sutiles difíciles de observar con estudios tradicionales.
Para los especialistas, la ubicación de la grasa importa tanto como la cantidad total. El médico argentino Marcos Mayer, investigador del Conicet, destacó que medir la cintura y la relación cintura-cadera “resulta más adecuado para estimar riesgo cardiovascular que el IMC”.
Cómo detectar el riesgo y cuándo consultar
Cualquier persona puede calcular su relación cintura-cadera usando una cinta métrica en casa. Si el valor supera lo recomendado por la OMS, es fundamental evaluar hábitos y consultar a un profesional.
Entre las principales recomendaciones figuran:
- Mantener actividad física regular.
- Seguir una alimentación equilibrada.
- Controlar con frecuencia la cintura y el peso.
- Consultar tempranamente ante aumentos sostenidos de grasa abdominal.
Aunque el estudio se realizó en adultos sanos y no permite extrapolar a todos los grupos, los investigadores coinciden en que la “panza cervecera” es una señal de alerta: puede modificar la estructura del corazón y comprometer su función incluso sin otros factores de riesgo.