La necesidad es concreta y existe. Hace años que el terreno y la casa propia es uno de los mayores déficit en materia social.
El estado Municipal no tiene los elementos necesarios para satisfacer la demanda y se encuentra huérfano en lo provincial o nacional.
En los últimos días se sucedieron varios hechos confusos de usurpación en la ciudad de Reconquista, en algunos casos con la participación de referentes del propio gobierno y cada vez que se producen usurpaciones en una ciudad u otra, se replica en alguna.
En Reconquista comenzaron en B. Belgrano y continuaron en otros barrios y ahora también, la ola de usurpación llegó a Avellaneda.
Unas 20 familias intentaron usurpar terrenos privados o municipales en la zona de B. Cooperación Norte. Si bien la policía desactivó parcialmente el intento, incluso se secuestraron postes, maderas, chapas y lonas, aun la intención está latente.
Vecinos jóvenes que viven de prestado, o en terrenos de sus familiares se animan a iniciar una usurpación, que teóricamente debería tener reproche judicial, pero que en realidad no sucede.
Por ahora, desde el municipio se trata de contener la situación, pero obviamente la ayuda o esfuerzo no alcanza.
Poco importa el estado de derecho o de la propiedad privada, para esta gente, que en muchos casos no tienen donde vivir y nada que perder.
La situación puede llegar a extremos inimaginables, tanto para los usurpadores, para los propietarios de los terrenos o como para le municipio.
En tiempos de sensibilidad extrema y de pobreza aguda, la razón no siempre prima y da lugar a los que están agazapados para aprovechar la situación.
Por ahora la legislación y su aplicación es muy benévola con quienes actúan fuera de la ley. El único aliciente para no usurpar es que una vez consignados como usurpadores no tienen derecho a la tierras que el estado pueda otorgar.
Esta practica, la de usurpar casas o terrenos que no son propias a develado, en la practica, que el derecho a la propiedad privada es solo un enunciado. No se salva nadie, ni el estado, ni los privados. Hoy cualquiera puede ser pasible de una usurpación y la justicia no otorga garantías que deberían ser certezas, pues eso esgrime nuestra constitución.