El púgil reconquistense explicó por qué se suspendió la pelea que tenía prevista en Buenos Aires y describió el exigente entrenamiento, la alimentación y el corte de peso que demanda el boxeo profesional.
En una entrevista en “Vivos y Sueltos” por Radio Ideal, el boxeador Valentín Leiva relató la frustración que significó la suspensión de la pelea que tenía programada para este fin de semana en Buenos Aires, un combate para el que ya había completado toda la preparación física y el proceso de pesaje.
Según explicó, la cancelación se produjo pocas horas antes del viaje, cuando recibió la noticia de que su rival había sido víctima de un asalto y sufrió una lesión que le impidió competir.
“Ya había dado la categoría y estábamos a 20 minutos de salir para la terminal cuando me avisaron que la pelea se suspendía”, contó.
La preparación para llegar al pesaje
Leiva explicó que durante las semanas previas a una pelea mantiene una estricta planificación alimentaria y de entrenamiento para alcanzar el peso exigido por la categoría.
En esta ocasión debía competir en la división de 66,600 kilos, por lo que redujo progresivamente los carbohidratos y modificó sus hábitos de hidratación durante los días previos.
El púgil señaló que llegó a consumir hasta 6 litros de agua por día antes de comenzar el proceso de reducción de líquidos que le permitió alcanzar el peso requerido.
Además, describió el llamado “corte de peso”, una práctica habitual en los deportes de combate que consiste en eliminar líquidos mediante transpiración controlada para presentarse dentro de la categoría correspondiente.
Disciplina dentro y fuera del gimnasio
Durante la entrevista, Leiva destacó que la preparación no solo implica entrenar, sino también sostener una disciplina constante en la vida cotidiana.
Contó que debió atravesar reuniones familiares, partidos de la selección y encuentros con amigos sin desviarse de la dieta programada.
“Mientras todos comían asado, yo llevaba mi comida aparte. Son cosas que hay que hacer para llegar bien”, expresó.
También remarcó que durante los campamentos de preparación evita completamente el consumo de alcohol para no afectar el rendimiento ni comprometer el trabajo realizado durante varias semanas.
El lado económico del boxeo
Leiva también habló sobre una realidad menos visible del deporte: las negociaciones y los contratos.
Explicó que muchos boxeadores reciben propuestas que incluyen extensos períodos de vinculación con promotores y porcentajes sobre futuras bolsas de pelea.
En ese sentido, contó que recientemente rechazó una oferta contractual que consideró desfavorable para su carrera deportiva a largo plazo.
“En el boxeo profesional muchas veces el negocio pesa tanto como lo deportivo”, sostuvo.
La mirada puesta en julio
A pesar de la decepción por la suspensión del combate, Leiva aseguró que ya trabaja junto a su equipo para conseguir una nueva presentación.
Según adelantó, existe la posibilidad de volver a pelear a principios de julio, posiblemente en la ciudad de Gálvez, aunque todavía restan definiciones sobre el rival y la organización.
Mientras tanto, aprovechará unos días de descanso junto a su familia antes de retomar los entrenamientos con el objetivo de mantenerse listo para la próxima oportunidad.
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