Desconocidos rompieron puertas del comedor y salones en la Escuela “Luis Piedrabuena” de Avellaneda. No hubo robo, pero sí importantes destrozos materiales.
La comunidad educativa de la Escuela N° 1205 “Luis Piedrabuena” del barrio Itatí, en Avellaneda, sufrió un nuevo hecho de vandalismo el pasado sábado. Personas desconocidas violentaron puertas del sector del comedor y de varios salones, provocando importantes daños materiales a pocos días del inicio del ciclo lectivo.
“Rompieron puertas de la parte del comedor y de varios salones, eso nos sale caro reponer”, expresó con preocupación la vicedirectora, Liliana.
Escuela N° 1205 Luis Piedrabuena


No lograron ingresar pero sí provocaron destrozos
Según detalló la directiva, los autores no pudieron concretar el ingreso ni sustraer elementos, ya que la institución cuenta con sistema de alarmas y ocho cámaras de seguridad, instaladas tras hechos anteriores.
“Se ve bien en las cámaras a la persona que intentó ingresar al comedor”, explicó. Al advertir la presencia de sensores y cámaras, el intruso se retiró, aunque antes causó daños en las aberturas.
No es la primera vez que la escuela atraviesa una situación similar. En oportunidades anteriores sí habían logrado ingresar al edificio, lo que motivó la incorporación de medidas de seguridad.
Malestar en la comunidad educativa
El episodio ocurre en un momento especialmente sensible, cuando el equipo directivo y docente trabaja para recibir a los alumnos en condiciones óptimas.
“Nos gusta tener la escuela cuidada, ordenada. Ahora arrancan las clases y queremos recibir a los chicos con todo en estado”, señaló Liliana, quien confirmó que las puertas ya fueron enviadas a reparar.
La situación generó un profundo dolor en la comunidad. “A toda la comunidad le duele mucho esto. Las escuelas no tendrían que pasar por esto, ni tener rejas ni alarmas”, lamentó.
Finalmente, la vicedirectora dejó un mensaje claro: “No queremos que la escuela esté enrejada, parece una cárcel. Queremos que quienes ingresaron se paren enfrente de la comunidad y pidan disculpas, que aprendan y que no tengamos que tener las escuelas vigiladas”.
El hecho vuelve a encender la preocupación por la seguridad en instituciones educativas y el impacto que estos actos tienen no solo en lo económico, sino también en lo simbólico y comunitario.