El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los narcotraficantes más buscados por la DEA, murió en un enfrentamiento en Jalisco. Hubo incendios, bloqueos y suspensión de actividades en varias ciudades.
Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue abatido este domingo durante un operativo del Ejército mexicano en el estado de Jalisco. El hombre de 59 años era fundador y máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y figuraba entre los criminales más buscados por la Administración de Control de Drogas (DEA), que ofrecía 15 millones de dólares de recompensa por información que condujera a su captura.
El enfrentamiento ocurrió en el municipio de Tapalpa, a unos 130 kilómetros de Guadalajara. Durante la operación murieron otros seis integrantes del grupo criminal, dos personas fueron detenidas y se incautaron vehículos blindados y armamento de alto poder, incluidos lanzacohetes. Tres militares resultaron heridos.
Nemesio Rubén Oseguera Cervantes

Violencia y bloqueos tras el operativo
La muerte del capo desató una ola de violencia con incendios de comercios y vehículos, bloqueos de rutas y enfrentamientos en al menos siete estados: Jalisco, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas, Colima, Guanajuato y Zacatecas.
En Jalisco, el gobernador Pablo Lemus pidió a la población no salir de sus casas, ordenó la suspensión del transporte público y activó el “código rojo” junto a autoridades federales y municipales.
Los ataques se concentraron en Guadalajara, Chapala y Puerto Vallarta, donde el aeropuerto internacional suspendió temporalmente sus operaciones ante la escalada de violencia.
En Michoacán, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla informó que fuerzas estatales y federales fueron desplegadas para restablecer el orden y liberar las vías bloqueadas.
De policía a jefe narco
Oseguera Cervantes nació el 17 de julio de 1966 en Naranjo de Chila, en el municipio de Aguililla, Michoacán. Hijo de campesinos, emigró de joven a California. Allí fue detenido en 1992 en San Francisco por venta de heroína a agentes encubiertos y pasó cuatro años en prisión antes de ser deportado a México en 1997.
De regreso en su país, tuvo un breve paso como agente policial en Jalisco, experiencia que —según investigaciones— le permitió conocer los mecanismos internos de las fuerzas de seguridad. Luego se integró al Cártel del Milenio y mantuvo vínculos con Ignacio Coronel Villarreal, alias “Nacho Coronel”, operador del Cártel de Sinaloa.
Tras la muerte de Coronel, fundó el CJNG junto a Erik Valencia Salazar. En sus inicios operó bajo la órbita del Cártel de Sinaloa, liderado entonces por Joaquín Guzmán, pero con el tiempo se independizó y convirtió a su organización en una de las más poderosas y violentas de México.
Su muerte abre ahora un interrogante sobre la sucesión dentro del CJNG y el impacto que tendrá en el equilibrio del narcotráfico en el país, en medio de una reacción violenta que ya puso en alerta a buena parte del territorio mexicano.