La muerte del nene de 10 años que intentó suicidarse, encendió las alarmas que ya estaban al rojo vivo. En los primeros 50 días del año se suicidaron 8 personas en el norte de la provincia. Triste 1 muerto por suicidio cada 6 días.
La estadística, que no es tan actualizada dice que en 2017 murieron 3.222 personas por suicidios, un numero que supera ampliamente al de los homicidios. Los adolescentes y jóvenes son la franja etaria más vulnerable, representa el 27% y los hombres el 80% de los suicidas.
Los últimos casos en el norte provincial disparan a la opinión publica y esconden a los funcionarios de salud, que no tienen respuestas ante la magnitud del problema.
El sistema de salud estatal no contempla a la salud mental, ni siquiera hay suficientes profesionales para atender la demanda de la gente. De hecho requerir un turno con un psiquiatra puede demorar hasta 6 meses en el Hospital de Reconquista, ni hablar de los psicólogos.
En el nuevo gobierno, «todavía no quieren hablar». Los que se fueron, nunca hablaron. Requerir terapia en el sector privado es, para muchos, inaccesible. Las obras sociales no pagan lo suficiente, entonces los profesionales no prestan servicios o cobran «plus» que ronda entre los 300 y 1000 pesos.
Por otra parte, ni siquiera el estado nacional cumple con las leyes vigentes, a pesar de haberse sancionado en 2015, La Ley de prevención de suicidio, todavía no esta reglamentada.
En Santa Fe, la gente que padece de estos problemas no tiene donde ir, y menos los familiares sobrevivientes de suicidas.
Ni siquiera nosotros, medios de comunicación aceptamos y acatamos lo que dice la OMS respecto de como informamos los hechos.
Francamente el panorama para una familia que sufre de estos trastornos es nefasto.
El desamparo es total y por ahora la respuesta estatal no esta. Deberá la sociedad civil comenzar a requerir y propiciar espacios de tratamiento y contención para suicidas y sus familiares.
Sergio Raynoldi