Un informe del Instituto Gino Germani advirtió que nueve de cada diez puestos laborales generados en los últimos dos años corresponden a empleos precarios y bajos ingresos.
Los cambios económicos registrados en la Argentina durante el gobierno de Javier Milei provocaron una fuerte transformación en el mercado laboral, marcada principalmente por el crecimiento del trabajo informal y el cuentapropismo de baja calificación.
Así lo señala un informe elaborado por investigadores del Instituto Gino Germani, donde se advierte que nueve de cada diez puestos de trabajo generados en los últimos dos años son precarios, sin relación de dependencia, sin cobertura social y con ingresos considerablemente inferiores a los del empleo registrado.
Un mercado laboral cada vez más precarizado
El trabajo, titulado “Derrame invertido: la cascada regresiva”, fue realizado por los investigadores Eduardo Chávez Molina, Mariana Sosa y José Rodríguez de la Fuente.
Según el informe, entre el cuarto trimestre de 2023 y el de 2025 el saldo neto de empleo fue prácticamente nulo, aunque detrás de esa aparente estabilidad se produjo una fuerte modificación estructural.
Durante ese período se destruyeron más de 253 mil puestos asalariados formales, mientras que se generaron cerca de 289 mil nuevos trabajadores cuentapropistas de baja calificación.
Los investigadores sostienen que actualmente no existe creación de empleo genuino, sino un reemplazo de trabajos formales por ocupaciones de subsistencia.
El “derrame invertido”
El informe utiliza el concepto de “derrame invertido” para explicar el fenómeno actual del mercado laboral argentino.
A diferencia de la tradicional teoría del derrame —que plantea que el crecimiento económico en los sectores altos termina beneficiando a los sectores bajos—, el estudio sostiene que hoy lo que se expande es el deterioro social y laboral.
“El resultado es una cascada regresiva: un proceso escalonado donde la precariedad se propaga de forma encadenada”, señala el documento.
El crecimiento del cuentapropismo
Uno de los datos más relevantes del estudio indica que en los últimos nueve años los asalariados formales pasaron de representar el 50 % al 46 % del total de inserciones laborales, mientras que el cuentapropismo ganó terreno de manera sostenida.
Actualmente existen alrededor de 2,6 millones de trabajadores cuentapropistas de baja calificación, consolidándose como el sector laboral de mayor crecimiento desde el cambio de gobierno en 2023.
El informe detalla que:
- El 61 % son varones.
- El 51 % son jefes o jefas de hogar.
- El 46 % vive en el conurbano bonaerense.
- El 47 % no terminó el secundario.
Además, el 73 % trabaja en la informalidad total, sin aportes jubilatorios, obra social ni cobertura laboral.
Bajos ingresos y sobrecarga laboral
La investigación también revela que gran parte de estos trabajadores enfrenta jornadas extensas y salarios insuficientes.
El 44 % trabaja más de 45 horas semanales, mientras que otro 33 % se encuentra subocupado.
En promedio, sus ingresos rondan los 720 mil pesos mensuales, una cifra que representa aproximadamente un 45 % menos que el salario de un trabajador formal.
Además:
- El 86 % no supera la línea de pobreza.
- El 42 % ni siquiera alcanza la línea de indigencia.
Los sectores donde más se concentra este tipo de empleo son el comercio, la construcción y distintas actividades de producción informal.
Mucho más allá de las aplicaciones
El informe también aclara que este universo laboral no se limita únicamente a trabajadores de plataformas como Uber o Rappi.
Si bien repartidores y choferes suelen estar registrados como monotributistas, la mayoría de los cuentapropistas de baja calificación trabaja completamente fuera del sistema formal.
“Son trabajadores sin derechos laborales, sin obra social, sin jubilación futura y cuyos ingresos muchas veces no alcanzan ni para cubrir la canasta alimentaria”, concluye el informe.