El gobierno argentino lanzó este viernes una de sus más duras condenas al régimen venezolano, al calificarlo como “una maquinaria represiva” y acusar al presidente Nicolás Maduro de ejercer un “terrorismo de Estado”.
A través de un comunicado oficial, la Cancillería denunció un patrón sistemático de violaciones a los derechos humanos, incluyendo detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y hostigamiento a familias de los perseguidos políticos.
Entre los casos que generaron mayor preocupación se encuentra la detención del gendarme argentino Nahuel Gallo, retenido en Venezuela desde el 8 de diciembre, cuando viajó a visitar a su familia. En el mismo sentido, se conoció este viernes un nuevo arresto: Germán Darío Giuliani, otro ciudadano argentino, fue detenido según informó Diosdado Cabello, considerado el número dos del chavismo. Aunque aún no se han informado cargos concretos en su contra, su situación se suma a la del experto en ciberseguridad Pablo Gonzalo Carrasco, quien también fue detenido recientemente bajo acusaciones de “conspiración”.
“El Sr. Diosdado Cabello lidera una maquinaria represiva que se apoya en el miedo, el secuestro de inocentes, la desaparición forzada y el hostigamiento sistemático”, afirmó el Gobierno argentino.
En su declaración, Argentina aseguró que estas acciones no son hechos aislados, sino que configuran un patrón represivo institucionalizado, ejecutado con la complicidad de estructuras de seguridad, inteligencia y justicia del Estado venezolano.
Llamado a la comunidad internacional y denuncia ante la CPI
El comunicado adelantó que la Argentina profundizará sus denuncias penales internacionales, dirigiendo los cargos no solo contra Diosdado Cabello sino contra todos los responsables del aparato represivo, y reclamará acciones urgentes a la Corte Penal Internacional (CPI) por tratarse de presuntos crímenes de lesa humanidad.
“Nuestro país exhorta a todas las naciones democráticas a unir esfuerzos para poner fin a la persecución y a la violencia ejercida desde las instituciones”, concluyó el comunicado.
La ofensiva diplomática marca una escalada en la relación entre Buenos Aires y Caracas, y refleja un alineamiento de Argentina con las voces más críticas del chavismo en el escenario internacional. También subraya el compromiso del actual gobierno argentino con la defensa de los derechos humanos, incluso en contextos complejos y geopolíticamente delicados.