Los principales organismos climáticos anticipan un episodio excepcionalmente intenso, con posibles efectos sobre las temperaturas y precipitaciones a nivel global durante agosto.
El fenómeno El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y podría alcanzar una intensidad histórica entre finales de 2026 y comienzos de 2027. Su evolución podría aumentar las probabilidades de temperaturas superiores a las normales y alteraciones en las precipitaciones en distintas regiones del planeta.
Las proyecciones más recientes muestran una señal excepcionalmente intensa. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimó una probabilidad superior al 90% de que el episodio alcance la categoría de “muy fuerte” durante el otoño y el invierno del hemisferio norte.
Además, el organismo calculó una probabilidad del 69% de que, entre octubre y diciembre de 2026, el fenómeno supere la intensidad de los episodios registrados desde 1950. No obstante, aclaró que una gran magnitud no garantiza que todos sus efectos característicos se manifiesten con la misma intensidad.
Podría alcanzar niveles excepcionales
El fenómeno se configura cuando las temperaturas de la superficie del mar en una zona central del Pacífico ecuatorial permanecen por encima de los valores habituales. Este calentamiento debe estar acompañado por cambios en los vientos, la presión atmosférica, las lluvias y la circulación tropical.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que los modelos elaborados por los principales centros climáticos proyectan anomalías estacionales superiores a los 2,9 grados en regiones clave del Pacífico.
El organismo anticipó que El Niño seguirá intensificándose y podría tener una influencia considerable sobre el clima global.
“Nunca había visto una señal de El Niño tan intensa en nuestras previsiones”, aseguró Adam Scaife, jefe de meteorología de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, al referirse a los resultados de los modelos.
De todos modos, la evolución definitiva dependerá de la interacción entre el océano y la atmósfera.
Por qué podría convertirse en el año más caluroso
Una de las principales preocupaciones está vinculada a la combinación entre este episodio natural y el calentamiento global provocado por la acumulación de gases de efecto invernadero.
El Niño suele elevar temporalmente la temperatura media del planeta, pero su desarrollo ocurre actualmente sobre océanos y continentes que ya presentan valores elevados.
Este escenario podría contribuir a que 2027 se convierta en el año más caluroso desde el inicio de los registros. Sin embargo, se trata todavía de una proyección, ya que la temperatura global dependerá también de la duración del episodio, el momento de su máxima intensidad y otros factores climáticos.
La OMM advirtió que el fenómeno incrementará la probabilidad de temperaturas superiores a las normales en buena parte del planeta. También destacó que los pronósticos permiten anticipar riesgos y preparar respuestas ante posibles eventos extremos.
Sequías, inundaciones y cambios en las precipitaciones
Los efectos de El Niño no serán iguales en todas las regiones. Mientras algunas zonas podrían quedar expuestas a sequías, olas de calor e incendios, otras podrían enfrentar lluvias abundantes, tormentas e inundaciones.
Entre las áreas con mayor riesgo de déficit hídrico aparecen sectores tropicales, el sur de África y el noreste de Australia. En el noroeste de Europa, en cambio, los especialistas esperan condiciones más húmedas y una mayor frecuencia de tormentas durante el otoño y el invierno.
Los modelos también contemplan el desarrollo de una fase positiva del Dipolo del Océano Índico y temperaturas superiores a las normales en el Atlántico tropical. La interacción entre estos componentes podría profundizar los desequilibrios en las precipitaciones y aumentar la posibilidad de episodios meteorológicos severos.