Las elecciones están a la vuelta de la esquina y en la ciudad de Reconquista se presenta una disyuntiva interesante. Cambiar o no cambiar. Vallejos por Caparelli.
Según el diccionario de la Real Academia Española CAMBIAR significa:
1. tr. Dejar una cosa o situación para tomar otra. ·
2. tr. Convertir o mudar algo en otra cosa, frecuentemente su contraria. ·
3. tr. Dar o tomar algo por otra
Dejar una situación para tomar otra, o convertir o mudar algo en otra, frecuentemente la contraria.
Entonces lo primero que hay que tener en cuenta para tomar esta decisión y es si lo que tenemos no nos satisface, no nos gusta, no estamos cómodos o nos hace ilusión que lo que viene será mejor.
Reconquista ha tenido en los últimos años una trasformación mas que importante, tanto es así que es la ciudad que más crecido en infraestructura urbana en nuestra región, quizás junto a Villa Guillermina son los modelos de gestión a seguir. Fueron ejemplos en distintos foros donde se distinguen estas realidades.
Mucho ha tenido que ver la gestión permanente del actual intendente, Enri Vallejos, pero lo más importante es el circulo virtuoso que se esta generando en los vecinos. Las más de 500 cuadras de pavimento, desagües, agua potable, cloacas e iluminación han motivado a los vecinos. Uno puede recorrer la ciudad y observar que muchos barrios no solo cambiaron por la obra publica, sino también porque hay un trabajo y una preocupación por mantener frentes hermoseados y limpios, incluso en el cuidado de los espacios verdes. Son pequeñas acciones que demuestran el compromiso y el sentido de pertenencia por sus veredas, calles, barrios y por la ciudad en general.
Podríamos aquí presentar también las transformaciones que se han dado en turismo, cultura, estudios, promoción social, etc, pero los mas tangible y visible es la infraestructura urbana. Por ello vale hacer de nuevo esta pregunta.
Quiero cambiar? Quiero que la ciudad sea lo contrario de lo que es hoy? Quiero que alguien nuevo venga a llevar la contraria?
Cada uno desde su lugar y situación tendrá una respuesta que es totalmente licita y respetable, pero solo para ayudar a la frágil memoria social que por lo general tenemos los argentinos, que esta fuerza de gestión y participación ha logrado una pertenencia concreta de la ciudad que la hemos reclamado durante mucho tiempo.
Nada es perfecto y seguramente encontraremos muchas falencias, correcciones y cosas por mejorar, pero el camino es este. El de el empoderamiento general de la comunidad por su propio espacio, por su ciudad. Incluso el reclamo de más y mejor gestión da cuenta de ellos. Significa que nos importa, que deseamos más.
Es un proceso social difícil de conseguir, no lo desechemos por una corriente que en otros ámbitos puede ser conveniente.

Sergio Raynoldi