La propuesta de INCUPO reúne a jóvenes de varias provincias para fortalecer la organización, la formación técnica y el trabajo en comunidades rurales.
La iniciativa “Jóvenes ATR”, impulsada por INCUPO, continúa consolidándose como un espacio de encuentro y formación para jóvenes de la nueva ruralidad en distintas provincias del país.
En diálogo con este medio, Laura Maldonado explicó que el programa reúne a más de 150 jóvenes campesinos e indígenas de Corrientes, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Santa Fe, con el objetivo de abordar problemáticas comunes desde una mirada colectiva.
“El nombre ATR significa asociativismo, trabajo y ruralidad, y surge de las prioridades que los propios jóvenes definieron”, señaló.
Entre el campo y la ciudad, una nueva forma de habitar
Uno de los ejes centrales del programa es acompañar a los llamados “jóvenes de la nueva ruralidad”: aquellos que alternan entre la vida urbana y rural, ya sea por estudio, trabajo o proyectos productivos.
Se trata de jóvenes que, si bien pueden desarrollarse en ciudades, mantienen un fuerte vínculo con el campo, donde buscan construir su proyecto de vida.
“Muchos estudian o trabajan en la ciudad durante la semana, pero vuelven al campo, donde sienten pertenencia y proyectan su futuro”, explicó Maldonado.
Formación, organización y desafíos actuales
El espacio no solo promueve la capacitación técnica, sino también la organización comunitaria y el desarrollo personal, en un contexto marcado por dificultades económicas y falta de políticas públicas específicas para el sector.
Entre los principales desafíos, se destacan:
- El acceso a la educación superior
- Las dificultades económicas para sostener estudios en ciudades
- La falta de conectividad en zonas rurales
- La escasez de acompañamiento institucional
“Cada vez es más difícil para los jóvenes sostenerse en la ruralidad sin herramientas concretas”, advirtió.
Emprender para sostener el arraigo
Para 2026, el eje de trabajo estará centrado en el emprendedurismo como herramienta clave para generar oportunidades en los territorios.
En ese marco, ya se desarrollan capacitaciones y actividades en distintas provincias, vinculadas a:
- Producción ganadera y alimentación animal
- Comercialización de artesanías en comunidades originarias
- Viveros y producción de plantas
- Tejidos y economía artesanal
- Agricultura familiar y huertas
Estas iniciativas buscan agregar valor a la producción local y generar ingresos que permitan a los jóvenes quedarse en sus comunidades.
Una apuesta que necesita apoyo
Desde la organización remarcan que el trabajo se realiza en un contexto de recursos limitados, por lo que se impulsan campañas para sumar acompañamiento de la sociedad.
Además, uno de los grandes desafíos es avanzar en la digitalización y acceso a tecnologías, clave para potenciar los emprendimientos en un escenario donde muchas zonas rurales aún carecen de conectividad básica.
A pesar de las dificultades, el entusiasmo de los jóvenes y el trabajo colectivo sostienen la propuesta.
“Ver a los jóvenes organizándose, capacitándose y trabajando por sus comunidades es lo que nos impulsa a seguir”, concluyó Maldonado.