Un proyecto productivo en Chubut superó pruebas piloto y busca posicionar una alternativa más económica a la carne vacuna, con respaldo sanitario oficial.
Lo que comenzó como una iniciativa en la estepa patagónica empieza a tomar forma como una nueva alternativa en el mercado cárnico argentino. El productor Julio Cittadini, radicado en Chubut, lidera el proyecto “Burros Patagones”, que apunta a introducir la carne de burro en el consumo interno.
La propuesta ya superó una prueba piloto que incluyó evaluaciones en faena, ventas experimentales y degustaciones, con resultados considerados positivos.
Respaldo oficial y producción a bajo costo
Cittadini asegura que se trata de un “proyecto productivo serio”, con control del SENASA y el acompañamiento del Ministerio de la Producción de Chubut.
Actualmente, la comercialización es limitada y se concentra a nivel local debido al bajo stock, aunque el objetivo es que más productores se sumen.
Uno de los puntos clave es que el burro es un animal altamente resiliente, adaptado a condiciones adversas, y su crianza a campo implica costos de producción significativamente menores que el ganado vacuno.
Un producto similar a la carne vacuna
Según el impulsor del proyecto, la carne de burro es muy similar a la de vaca, tanto en sabor como en textura.
“Si no estuviera identificada en la góndola, difícilmente alguien la distinguiría”, afirmó. La terneza, explicó, depende de factores como la edad del animal y su manejo previo a la faena.
Además, ofrece cortes tradicionales como matambrito y pulpas, y puede cocinarse de las mismas formas que la carne bovina.
Un precio competitivo para el consumidor
Durante la prueba piloto, el kilo se comercializó a $7.500, aunque Cittadini adelantó que, con la habilitación plena, el precio podría ubicarse en torno al 50% del valor de la carne vacuna.
Este factor aparece como uno de los principales atractivos en un contexto económico complejo.
Proyección exportadora y nuevos mercados
El proyecto también contempla el aprovechamiento del cuero de burro, que tiene alta demanda en el mercado chino para la producción de ejiao, un insumo utilizado en medicina tradicional.
Esto podría abrir una vía de exportación a futuro, una vez que se logre mayor volumen de producción.
Garantías sanitarias y marco legal
Ante versiones que ponían en duda la legalidad del consumo, el productor fue claro: la actividad cuenta con todas las garantías sanitarias y supervisión oficial.
Además, desmintió que la carne de burro esté prohibida por el Código Alimentario Nacional, asegurando que el proceso cumple con las normativas vigentes.
Con estos avances, la iniciativa comienza a posicionarse como una alternativa innovadora dentro del sistema productivo argentino, con potencial de crecimiento en el mercado interno y externo.
FUENTE: Lt10