La última actualización del Diccionario de la Lengua Española suma 330 novedades y anticipa una edición 24 más amplia, prevista para noviembre de 2026.
La Real Academia Española (RAE) presentó una nueva actualización del Diccionario de la Lengua Española (DLE), que incorpora términos de uso cotidiano vinculados a la tecnología, la cultura digital y los cambios sociales, como “loguearse”, “milenial” y “turismofobia”.
La presentación se realizó este lunes en la sede de la RAE y estuvo a cargo de su director y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), Santiago Muñoz Machado, quien aclaró que se trata de una actualización “con menos pretensiones” que en otros años, pero que funciona como anticipo de la edición 24 del diccionario, actualmente en elaboración.
Una edición más renovada
Muñoz Machado adelantó que la edición 24 del DLE será “mucho más renovada y amplia” y que su publicación está prevista, de manera preliminar, para noviembre de 2026.
En total, esta actualización incorpora 330 novedades, que representan apenas “una muestra del trabajo que se está realizando” de cara al nuevo diccionario.
Lenguaje coloquial, redes y cultura digital
Entre las nuevas incorporaciones se destacan expresiones del lenguaje coloquial y del uso regional, como hacer un simpa (irse sin pagar en un bar o restaurante, en España) o pagadiós (Argentina), además de términos como marcianada, comecocos y una nueva acepción de biblia como el documento que define la trama y los personajes de una serie.
También se suman nuevas acepciones como brutal con el sentido de magnífico o maravilloso; chapar como cerrar un establecimiento; farlopa como cocaína (en España) y el acortamiento eco para referirse a una ecografía.
Otras incorporaciones reflejan fenómenos sociales actuales, como “juguete roto”, para describir a quien pierde su fama tras haberla alcanzado, o “buitre”, en referencia a una persona que persigue a otra con fines sexuales ocasionales.
Internet, extranjerismos y ciencia
El ámbito de internet y las redes sociales sigue teniendo un peso significativo, con términos como login y loguearse, vinculados al acceso mediante usuario y contraseña. Algunas palabras se incorporan como extranjerismos crudos, que deben escribirse en cursiva, como gif, hashtag, mailing y streaming.
La ciencia y la tecnología también aportaron numerosas revisiones y nuevas entradas, entre ellas gravitón, termoquímica, cuperosis, narcoléptico, ovulatorio, engelamiento, autoconsumo (energía) y exoesqueleto.
En cuanto a los regionalismos, se incluyen chamaco y chamaca como hijo o joven en Cuba y México, y cartuchera como estuche para lápices en gran parte de Hispanoamérica.
Cómo se incorporan las palabras
Muñoz Machado subrayó que el proceso de incorporación de términos no es arbitrario. “No es un capricho de los académicos”, afirmó, y explicó que cada propuesta se analiza a partir de su uso real, con estudios y evaluaciones en comisiones tanto de España como de América.
Respecto a los extranjerismos, recordó que forman parte de la lengua desde su origen y que algunos intentos de españolización —como güisqui— resultaron “un fracaso total”.