La actividad se realizó el 8 de marzo con una marcha y la lectura de un documento donde organizaciones locales plantearon demandas vinculadas al trabajo, la salud y los derechos sociales.
En Reconquista se desarrolló este domingo 8 de marzo una movilización en el marco del Día Internacional de la Mujer, con la participación de organizaciones sociales, sindicales y vecinas de la ciudad.
La actividad comenzó a las 19 horas y se llevó a cabo bajo el lema “Mujeres en lucha: contra la reforma y el ajuste, por una vida digna”, acompañado por la difusión de un documento que planteó una serie de reclamos vinculados a derechos laborales, condiciones de vida y políticas públicas.
En el texto difundido durante la jornada se afirmó que “el 8M se vive como una jornada de lucha colectiva, donde mujeres y disidencias se organizan en contra de un sistema que precariza nuestras vidas”.
Reclamos vinculados al trabajo y las condiciones de vida
Entre los principales planteos, las organizaciones remarcaron la necesidad de trabajo digno, registrado y con derechos, y cuestionaron la precarización laboral, la tercerización y la informalidad que —según indicaron— afectan especialmente a sectores feminizados como limpieza, cuidados, comercio, salud y educación.
El documento también expresó preocupación por el avance de reformas que, según señalaron, profundizan las desigualdades sociales.
“Somos quienes sostenemos la vida y, sin embargo, quienes más sufrimos salarios bajos, informalidad, dobles y triples jornadas y jubilaciones de miseria”, señalaron las organizaciones convocantes, al advertir sobre el impacto que la reforma laboral podría tener en los derechos de trabajadoras y diversidades.
Los principales puntos del documento
Entre los reclamos enumerados se destacan:
- Tercerización y precarización laboral, con advertencias sobre la pérdida de responsabilidad de las empresas en las cadenas de contratación.
- Licencias y tareas de cuidado, ante el riesgo de retrocesos en derechos vinculados al cuidado y situaciones de violencia.
- Sistema de salud y obras sociales, por la posible reducción de aportes patronales.
- Ingresos y jubilaciones, con impacto en las futuras prestaciones y en la pobreza en la vejez.
- Jornada laboral y vacaciones, por el fraccionamiento del descanso anual.
- Desprotección frente a despidos, ante cambios en el régimen de indemnizaciones.
Finalmente, el texto advirtió que el escenario actual no solo afecta las condiciones laborales sino también otros aspectos de la vida social.
“Desde nuestra capacidad de conocer la realidad hasta la preservación del ambiente y los recursos naturales, todo se halla sometido a alteración y pérdida”, concluye el documento difundido durante la movilización.
Documento completo
En un contexto donde avanzan las reformas que recortan derechos, ajustan sobre los sectores populares y profundizan las desigualdades, somos las mujeres y diversidades quienes primero sentimos el impacto: en el trabajo, en el hogar, en el acceso a la salud y a una vida digna.
En Argentina, y particularmente en Santa Fe, las mujeres somos mayoría en los sectores más precarizados del mercado laboral: limpieza, cuidados, comercio, salud y educación. Somos quienes sostenemos la vida y, sin embargo, quienes más sufrimos salarios bajos, informalidad, dobles y triples jornadas y jubilaciones de miseria.
Esta realidad se profundiza peligrosamente con la llamada Reforma Laboral, que lejos de ampliar derechos, legaliza la desigualdad y consolida un modelo de exclusión.
El Gobierno Nacional, mediante esta reforma, avanza sobre conquistas históricas del movimiento obrero y del movimiento feminista, afectando derechos laborales, acceso a la seguridad social y condiciones de vida.
La preocupación por la situación de mujeres y disidencias se profundiza porque esta reforma tiene un impacto regresivo y diferenciado por género, afectando especialmente a quienes ya parten de condiciones desiguales.
- Tercerización y precarización laboral
La habilitación de sucesivas cadenas de tercerización quita responsabilidad a las patronales y profundiza la precarización, afectando a sectores altamente feminizados como limpieza, maestranza y servicios. - Licencias y tareas de cuidado
Se pone en riesgo el derecho a licencias por cuidado y por situaciones de violencia laboral y de género, reforzando la idea de que el cuidado es una carga individual y no una responsabilidad social. - Salud y obras sociales
La reducción de aportes patronales debilita el sistema solidario de salud, afectando especialmente a trabajadoras que dependen de estas coberturas para sí y para sus familias. - Ingresos y jubilaciones
El Fondo de Asistencia Laboral impacta negativamente en los ingresos y en las futuras jubilaciones, profundizando la feminización de la pobreza en la vejez. - Jornada laboral y vacaciones
El fraccionamiento de las vacaciones afecta el descanso, la organización familiar y la salud integral, especialmente de quienes cargan con tareas de cuidado no remuneradas. - Desprotección frente a despidos
La flexibilización y reducción de indemnizaciones expone aún más a las mujeres, históricamente concentradas en los empleos más inestables y vulnerables.
Pero no se reduce a eso, porque desde nuestra capacidad de conocer la realidad hasta la preservación del ambiente y los recursos naturales, todo se halla sometido a alteración y pérdida.