El padre Silvio Rodríguez, junto a integrantes de la obra Buen Samaritano, compartió un profundo testimonio sobre las adicciones, la transformación personal y el acompañamiento a jóvenes y familias.
La obra del Buen Samaritano nació hace más de cinco décadas impulsada por el recordado padre Néstor Vera y hoy continúa acompañando a jóvenes atravesados por consumos problemáticos, apostando no solo a la rehabilitación, sino también a una transformación integral de la vida.
En diálogo con “Vivos y Sueltos” por Radio Ideal, el padre Silvio Rodríguez explicó el sentido profundo de la tarea que realizan diariamente y remarcó que el objetivo principal no es únicamente abandonar las drogas.
“Nosotros no apuntamos solo a la cuestión droga. Apuntamos al cambio de vida. A cambiar hábitos, maneras de pensar, de sentir y de vivir”, expresó.
Una obra que nació hace más de 50 años y sigue creciendo
Rodríguez recordó que el Buen Samaritano comenzó de la mano del padre Néstor Vera, quien detectó tempranamente el avance de las adicciones en la región cuando todavía el tema prácticamente no se hablaba públicamente.
“El padre Néstor tuvo una visión de futuro. Se anticipó a algo que ya estaba ocurriendo y que muchos no querían ver”, señaló.
Actualmente, la obra funciona con casas en Reconquista y Malabrigo, además de un espacio ambulatorio para mujeres, y acompaña a cerca de 50 jóvenes en distintas etapas del proceso.
“La adicción no define a la persona”
Uno de los conceptos más fuertes de la entrevista estuvo relacionado con la mirada humana y espiritual sobre las personas que atraviesan consumos problemáticos.
El sacerdote contó que muchas veces les pide a los jóvenes que no se definan únicamente por la adicción.
“Ustedes no son la adicción. Son personas que tienen un problema. No pueden definir toda su vida por lo que hicieron”, reflexionó.
Y agregó:
“Creemos en un Dios que hace nuevas todas las cosas. Una sustancia no tiene la última palabra sobre una persona”.
El testimonio de Pablo: “Encontré mi valor”
Durante la entrevista también habló Pablo, uno de los jóvenes que actualmente realiza su proceso de recuperación dentro de la obra.
El joven, oriundo de Mendoza, relató que comenzó a consumir desde muy pequeño y que durante años atravesó internaciones y recaídas.
“Sufrí mucho bullying y tenía un vacío enorme. Empecé a consumir buscando sentirme más fuerte”, contó.
Luego de varios intentos fallidos, llegó nuevamente al Buen Samaritano en 2023 y aseguró que esta vez fue diferente.
“Acá pude descubrir heridas de mi infancia, aceptar a Dios en mi vida y encontrar mi valor”, expresó emocionado.
Además, sostuvo que el acompañamiento no se limita únicamente al abandono del consumo.
“No es solo dejar la droga. Es aprender a vivir distinto”.
Una transformación integral y acompañada
Por su parte, Amalia Grimal explicó que con el tiempo comprendieron que ayudar no significa únicamente conseguir alimentos o recursos económicos.
“Había que ayudarlos a ponerse de pie. Conocerlos, entenderlos y hacerles sentir que son importantes”, manifestó.
Actualmente, el trabajo incluye acompañamiento espiritual, psicológico, nutricional y terapéutico, además de mejoras edilicias y contención permanente.
Rodríguez explicó que el tratamiento se divide en distintas etapas que abarcan desde el encuentro espiritual inicial hasta la reinserción social y el acompañamiento a otros jóvenes.
Cómo pedir ayuda y participar
Desde la institución remarcaron la importancia de reconocer el problema y animarse a pedir ayuda.
El contacto del Buen Samaritano para consultas o ingresos es el 3482-689379.
Además, anunciaron un retiro para familias organizado junto a la Pastoral de Adicciones de la Diócesis de Reconquista, que se realizará los días 30 y 31 de mayo en la capilla Nuestra Señora de la Paz, en barrio Lanceros del Sauce.
La inscripción puede realizarse al teléfono 3482-615188.