Esta iniciativa fue impulsada por vecinos de avellaneda, y rige desde 31 de enero del 2019.
Impulsada por vecinos de Avellaneda, algunos vinculados con los derechos de los animales y otros también presentaron los problemas que surgen con los chicos que tienen trastornos autistas y otro tipo de problemáticas de ese tipo que le afecta mucho el tema de la pirotecnia. Las representantes de garras y patas, presentes en el consejo, contaron lo que les provoca a los animales. Se trabaja en conjunto con campañas de concientización respecto la importancia de la normativa a favor de la calidad de vida de las personas, especialmente los niños.
Hoy se llegó a un acuerdo con los vecinos, se prohibió la comercialización y depósito de la pirotecnia en la ciudad de Avellaneda, Esta ordenanza rige a partir del 31 de enero del 2019, por lo tanto se podrá comercializar y habrá pirotecnia en avellaneda por el resto del año.
El motivo
Varios comerciantes manifestaron tener mucha mercadería en stock, puesto que la compra se hace mucho tiempo antes. «Tuvimos en cuenta esa cuestión y tenemos que respetar. Se dió un plazo prudente para agotar stock y ya no lo puedan renovar.» Guillermo Bressan Concejal de Avellaneda.
Si bien a muchas personas les causa gracia o alegría, resulta muy difícil entender cómo un niño o un adulto puede disfrutar viendo a una mascota, aterrada por los ruidos ensordecedores. Es un buen momento para enseñarle a los más pequeños el significado de la responsabilidad que implica compartir la vida con una mascota esos ruidos tan fuertes les causan mucho daño a los animales.
Por qué les afecta el ruido?
Un ruido excesivo o fuerte puede crear lo que se conoce como estrés acústico, que afecta a los felinos, en particular, ya que estos pueden oír los tonos muy altos, alrededor de 1,6 octavas más alto que los seres humanos y una octava por encima de los perros.
El rango de audición de una persona es de 20-25,000 Hz, mientras que los perros lo hacen de 67-45,000 Hz y gatos en el intervalo de 45-64,000 Hz. Es un dato interesante que pocos conocen, es por eso que cuesta tanto concientizar al respecto. En pocas palabras los seres humanos escuchamos mucho menos que los animales. Como resultante hay un montón de sonidos estridentes que pueden realmente afectar a perros y gatos.
En los animales de compañía pueden darse desórdenes emocionales e incluso, pueden padecer depresiones y estrés. Las grandes ciudades suponen, en ocasiones, una prueba muy dura para los nervios de las mascotas, sobre todo durante las épocas festivas. No es difícil darse cuenta de cuáles son las reacciones más repetidas a los ruidos extremos. El cuerpo del perro queda en tensión y éste puede desde ponerse a ladrar y empezar a moverse de un sitio a otro e incluso buscar refugio saltando sobre su dueño, hasta esconderse utilizando el cuerpo de su dueño como escudo. Además pueden sufrir náuseas, temblores, jadeo, salivación, insuficiencia respiratoria, estrés, vómitos, convulsiones e incluso infarto en animales afectados de problemas cardíacos, aparte de la sobreexcitación habitual en estos casos.