Un vecino del norte recordó las inundaciones históricas y aseguró que la obra del albardón evitó una catástrofe mayor durante el temporal reciente.
En medio del fuerte temporal que afectó a la ciudad, el testimonio de Gustavo López, vecino del norte de Reconquista y exfuncionario municipal, volvió a poner en valor una obra clave: la defensa Norte.
“Si no hubiese estado la defensa, no tengas dudas de que medio Reconquista se inundaba”, afirmó, al describir el impacto que hubiera tenido un evento de estas características décadas atrás.
Años de inundaciones y pérdidas totales
López recordó que durante su infancia, adolescencia y juventud, las inundaciones eran una constante en barrios como Noreste, Norte, Almafuerte y La Cortada, donde el agua ingresaba a las viviendas año tras año.
“Llegaba el verano y ya sabíamos que nos íbamos a inundar. Teníamos que levantar camas, roperos, colchones… y muchas veces no alcanzaba para salvar nada”, relató.
Según su testimonio, las familias perdían prácticamente todo y debían reconstruirse “a pulmón”, en una época donde la asistencia estatal era escasa o inexistente.
La obra que cambió la historia
El vecino destacó que la construcción de la defensa Norte —a la que calificó como “la obra más importante de la ciudad”— marcó un antes y un después.
“Hoy, con el río El Rey colapsado como está, estaríamos todos bajo agua si esa obra no existiera”, aseguró.
La infraestructura permitió contener el avance del agua y evitar inundaciones generalizadas en gran parte del sector norte de la ciudad.
Problemas actuales y nuevos desafíos
Más allá del rol clave de la defensa, López advirtió que el temporal reciente también dejó en evidencia otras problemáticas, como el colapso del sistema cloacal en algunos sectores.
Explicó que esto se debe, en gran parte, a conexiones indebidas de desagües pluviales a la red cloacal, lo que genera el ingreso de agua a las viviendas en situaciones extremas.
Obras que ayudan, pero aún insuficientes
También reconoció mejoras en el sistema de desagües urbanos en los últimos años, que permitieron un escurrimiento más rápido del agua en comparación con situaciones anteriores.
Sin embargo, remarcó que eventos de esta magnitud siguen siendo un desafío: “Con 200 milímetros en pocas horas, no hay ciudad que aguante, pero hay que seguir haciendo obras”.
Un fenómeno que se repite
El testimonio se suma a una preocupación creciente: la frecuencia de lluvias intensas en la región.
“Esto ya no es algo aislado. Cada vez va a pasar más seguido”, advirtió, en línea con lo que señalan especialistas y autoridades.
Mientras tanto, la ciudad sigue recuperándose del impacto del temporal, con la certeza de que, sin ciertas obras estructurales, el escenario podría haber sido mucho más grave.
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