Villa Guillermina, Villa Ana, La Gallareta, Tartagal y Santa Felicia forman parte de una ruta turística que rescata la identidad obrera y el patrimonio arquitectónico dejado por la compañía inglesa que explotó los quebrachales desde principios del siglo XX.
A poco más de 800 kilómetros de Buenos Aires, un puñado de pueblos santafesinos reconstruyen su historia a partir de un legado complejo: el paso de la mítica y polémica compañía inglesa La Forestal, que durante más de medio siglo explotó el quebracho colorado y modeló comunidades enteras a su imagen y semejanza.
El circuito turístico “Camino del Tanino” invita a conocer localidades como Villa Guillermina, Villa Ana, Tartagal, La Gallareta y Santa Felicia, donde aún permanecen en pie chimeneas monumentales, casas de obreros, hospitales, estaciones ferroviarias, clubes, almacenes y fábricas que fueron parte del auge taninero entre 1906 y 1963.
El auge de una compañía que fue dueña de todo
La Forestal Land, Timber and Railways Company Limited, conocida simplemente como La Forestal, fue una de las compañías extranjeras más poderosas de la historia argentina. Se estableció en el norte santafesino tras la cesión de más de 1.800.000 hectáreas de tierras públicas, como forma de pago de una deuda contraída por la provincia de Santa Fe con capitales británicos en el siglo XIX.
Desde 1906 hasta su retirada en 1963, La Forestal construyó más de 400 kilómetros de vías férreas, montó fábricas de tanino y fundó pueblos enteros que giraban exclusivamente alrededor de su actividad industrial. Llegó a emplear a más de 20.000 personas, en su mayoría obreros forestales.
“El que se movía dentro de esos pueblos, se movía dentro de La Forestal. Todo pertenecía a la empresa: las casas, el agua, la luz, los hospitales, hasta el almacén y el bar”, recuerda la historiadora Claudia Neil, que encabeza visitas guiadas por Villa Ana y Villa Guillermina.
Villa Guillermina, la joya del tanino
Uno de los destinos más emblemáticos es Villa Guillermina, donde todavía se alza la chimenea de 74 metros de la antigua fábrica de tanino, construida en 1904. Restaurada e iluminada, se ha convertido en símbolo del pueblo, que también conserva el Museo Histórico local, emplazado en el edificio del Tiro Federal de 1920, el hospital Harteneck, antiguas solterías de empleados jerárquicos, y más de 400 casas de obreros que mantienen la arquitectura original inglesa.
Las visitas pueden incluir también un paseo por la reserva de Yugo Quebrado, un reservorio de agua rodeado de palmeras caranday y avistaje de aves, legado ambiental de la compañía.
Villa Ana y otros pueblos con huella inglesa
Villa Ana, en el departamento General Obligado, conserva ruinas de la ex fábrica taninera, la iglesia, la estación de tren, el antiguo almacén de ramos generales, el correo, la comisaría y el registro civil, todos testimonios del esplendor fabril.
“La identidad forestal está viva en cada rincón. Desde 2017 ofrecemos recorridos guiados donde los visitantes pueden conocer los vestigios patrimoniales que hacen a nuestra historia”, señala Guillermo Sánchez, guía local.
También pueden visitarse Tartagal, La Gallareta y el paraje Santa Felicia, con sus estructuras fabriles, antiguas estaciones y murales a cielo abierto que rescatan escenas de vida obrera.
Historia y controversias
El legado de La Forestal no está exento de controversias. Fue criticada por su carácter de enclave feudal, donde los trabajadores vivían en condiciones de subordinación extrema. El historiador Gastón Gori, en su libro La Forestal: la tragedia del quebracho colorado, denunció la violencia patronal, los desalojos masivos y la masacre de 1921, donde alrededor de 600 trabajadores fueron asesinados por la Gendarmería Volante, una fuerza armada financiada por la empresa, durante una huelga.
Aún así, los pueblos supieron reconstruirse tras la retirada de la compañía, que entre 1950 y 1963 fue cerrando sus plantas industriales. Hoy conservan su identidad forestal como parte de un proceso de recuperación cultural y turística.
Turismo con memoria
Desde 2014, el proyecto “Las Forestales y sus pueblos”, dirigido por Cristina Pasquali desde el Centro de Estudios de Arqueología Histórica de la UNR, trabaja en la preservación del patrimonio material e inmaterial de estas localidades. El equipo ha logrado identificar los poblados industriales originales, sus diferentes etapas constructivas y los restos fabriles rurales.
“La historia de estos pueblos es parte esencial de la historia industrial argentina y su recuperación como destino turístico representa una oportunidad para resignificar su pasado y generar desarrollo local”, explica Pasquali, quien prepara la publicación de un libro con los resultados del proyecto.