El temporal azota la región de la Zona da Mata y deja barrios devastados en Juiz de Fora y Ubá. Hay miles de evacuados y alerta por nuevos derrumbes.
Al menos 36 personas murieron y otras 33 permanecen desaparecidas tras las intensas lluvias que afectan desde el lunes a la región de la Zona da Mata, en el estado brasileño de Minas Gerais. Las ciudades más golpeadas son Juiz de Fora y Ubá, donde se registraron derrumbes, inundaciones y deslizamientos que arrasaron barrios enteros.
Según el Departamento de Bomberos, 30 de las víctimas fatales corresponden a Juiz de Fora —entre ellas al menos cinco niños— y seis a Ubá. Además, los equipos de rescate lograron salvar con vida a 208 personas, mientras continúan los operativos en busca de sobrevivientes bajo el barro y los escombros.

Lluvias récord y riesgo extremo
El Centro Nacional de Monitoreo y Alerta de Desastres Naturales emitió una advertencia de “riesgo muy alto” de nuevos deslizamientos, especialmente en Juiz de Fora, donde el desborde del río Paraibuna dejó sectores aislados y el terreno permanece inestable.
La alcaldesa Margarida Salomão informó que el municipio acumuló más de 600 milímetros de lluvia en febrero, el doble de lo previsto para todo el mes. Datos del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) indican que ya se registraron 579,3 milímetros, un 270 % más de lo esperado, convirtiendo a este febrero en el más lluvioso desde que existen registros, incluso por encima del récord de 1988.
Drama humano y miles de evacuados
El impacto social es devastador: unas 3.000 personas quedaron sin hogar y al menos 600 familias fueron instadas a abandonar sus viviendas por riesgo estructural.
“Nuestra familia está desesperada”, relató entre lágrimas Josiane Aparecida, quien buscaba a dos niños de 6 y 9 años sepultados tras un deslizamiento que destruyó su vivienda en el barrio Paineiras. La madre de los menores falleció en el derrumbe.
En Juiz de Fora, el municipio desalojó 25 calles, habilitó 15 escuelas como refugios temporales y suspendió las clases. En Ubá, los servicios de salud fueron interrumpidos por la inundación de centros de atención primaria y farmacias.
Movilización federal y luto oficial
Ante la magnitud del desastre, el gobierno federal reconoció el estado de calamidad pública y envió personal del Ejército, helicópteros y vehículos para reforzar los rescates.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva expresó su solidaridad y ordenó una “movilización inmediata” del Sistema Único de Salud (SUS). Por su parte, el mandatario interino Geraldo Alckmin garantizó asistencia continua a los damnificados.
El gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, se trasladó a la zona afectada y decretó tres días de luto oficial.
Una tragedia que se repite
La catástrofe se suma a otros desastres climáticos recientes en Brasil. En 2024, inundaciones históricas en el sur del país dejaron más de 200 muertos y cerca de dos millones de afectados, en uno de los peores episodios naturales de su historia reciente.
Meteorólogos atribuyen el fenómeno actual a una vaguada que favoreció tormentas intensas en medio de altas temperaturas y humedad. Además, advierten que podría formarse una Zona de Convergencia del Atlántico Sur (ZCAS) en los próximos días, lo que incrementaría nuevamente las precipitaciones.
El Inmet mantiene vigente hasta el viernes una alerta de “peligro alto” por acumulación de lluvias en 607 ciudades de las regiones sudeste, sur y nordeste de Brasil, lo que podría agravar aún más la situación en las zonas ya devastadas.